Tres tallas jesuíticas del siglo XVII pasaron por tomografías: lo que revelaron por dentro
Las esculturas jesuíticas parecían estar en condiciones desparejas, pero las tomografías mostraron que una de ellas esconde un deterioro interno masivo. Por qué el Cristo Crucificado ya no se exhibe.
En el marco del Simposio Legado Guaraní Jesuítico se dieron a conocer los primeros resultados de los estudios por imágenes que se practicaron a tres esculturas de madera del siglo XVII, pertenecientes al período de las reducciones. Las piezas integran la colección de imaginería religiosa del Museo Histórico y Arqueológico Andrés Guacurarí y representan a un Cristo Crucificado, San Isidro Labrador y San Agustín.
La presentación estuvo a cargo de la magíster Estela Garma, el especialista en diagnóstico por imágenes Leandro Esperanza y la subsecretaria de Coordinación de Fomento, Regiones Culturales y Museos, Laura Lagable.
Esperanza fue el encargado de exponer los primeros resultados de los análisis de las imágenes obtenidas en el laboratorio del IOT, en Posadas. El Cristo Crucificado es la pieza con mayor daño estructural y un deterioro interno masivo. Se trata de la escultura en estado más crítico, motivo por el cual permanece a resguardo, fuera de exhibición, en el Museo Guacurarí.
¿Qué encontraron en las otras dos piezas?
En el caso del San Isidro Labrador, los estudios determinaron un estado de extrema deshidratación. El análisis previo ya había documentado una marcada disociación entre tamaño y peso: la talla resultaba excesivamente liviana.
Para la pieza alegórica de San Agustín se había registrado una fisura visible en la base de la talla.
A partir de estos resultados, Garma presentó acciones concretas de intervención, conservación y restauración de las obras.
Por su parte, Lagable señaló que la tarea de los museos es preservar, conservar y cuidar el patrimonio público. Además, remarcó que la colaboración con el sector privado es de vital importancia para alcanzar los objetivos de gestión.