Tres palabras que se repiten en la huerta del Heller y que explican por qué ya son 13 años
En la huerta del Hospital Heller hay algo que se repite desde 2013 y que este jueves vuelve a escucharse en cada rincón del predio. La jornada es abierta, pero lo que se comparte ahí adentro no se consigue en cualquier lado.
La Huerta Comunitaria del Hospital Heller y el Proda cumplen 13 años y lo festejan este jueves con una jornada abierta de 13 a 17 en José Marín y Godoy, frente al hospital. Habrá feria de plantines de estación, aromáticas y florales, además de actividades para reconocer plantas, aromas, sabores y usos culinarios y medicinales.
La celebración, impulsada por las propias huerteras y huerteros, busca poner en valor una experiencia que desde hace trece años sostiene encuentros, aprendizajes y procesos colectivos alrededor de la tierra, la alimentación saludable y el cuidado de la salud.
Una historia que empezó en 2013
La Huerta Heller-Proda nació en 2013 del trabajo articulado entre el Hospital Heller y el Programa de Desarrollo Agroalimentario (Proda), de la subsecretaría de Producción. Lo que arrancó como una propuesta socioproductiva se transformó con los años en un espacio comunitario abierto, con participación de usuarios y usuarias de distintos servicios de salud, familias, vecinos, organizaciones, instituciones, agentes de salud y técnicas del Proda.
Con el tiempo se consolidó como un espacio socioproductivo saludable donde la producción de alimentos se cruza con la construcción de vínculos, el intercambio de saberes y la promoción de prácticas de cuidado, desde la agricultura urbana, la agroecología y la soberanía alimentaria como políticas públicas interinstitucionales.
Hoy, además de los bancales de producción familiar y comunitaria, en la huerta se producen plantines, flores, fitopreparados y deshidratados, y se trabaja en compostaje y otras experiencias que fortalecen capacidades, promueven la integración social y generan oportunidades para las familias participantes.
“Acá somos todos huerteros”
Quienes participan destacan que en la huerta se generan vínculos, aprendizajes y formas de cuidado y acompañamiento mutuo difíciles de encontrar en otros ámbitos. “Los encuentros nos hacen muy bien. Intercambiamos semillas, aprendemos de otros huerteros y compartimos mucho”, contó Inés, una de las integrantes históricas del espacio.
Dominga, otra de las huerteras, puso el acento en el futuro: “Es fundamental intercambiar semillas, es muy importante tener semillas para las futuras generaciones. Hacer huerta es salud”.
Desde los equipos de salud también remarcan el valor del recorrido colectivo: según quienes acompañan el proyecto, la huerta permite que las personas se encuentren desde otro lugar, compartiendo tareas, saberes y responsabilidades comunes. Una frase resume la identidad construida en estos trece años: “Acá somos todos huerteros”.
Invitación abierta a la comunidad
La convocatoria es para vecinos, vecinas, familias, instituciones, trabajadores de salud, organizaciones y personas interesadas en la huerta y la producción de alimentos. La cita es este jueves de 13 a 17 en el predio de José Marín y Godoy, frente al Hospital Heller, para compartir una celebración colectiva que, a trece años de su creación, sigue demostrando que cultivar la tierra también es una forma de cultivar salud, comunidad e identidad.