Tres minutos y una gota: el invento catamarqueño que detecta arsénico en el agua
¿Sabías que un sensor del tamaño de un pendrive puede detectar arsénico en el agua en solo tres minutos? Una científica catamarqueña lo hizo posible.
Daiana Reartes, una joven química de Catamarca, desarrolló un sensor portátil que en solo tres minutos y con una gota de agua puede detectar arsénico. El dispositivo, patentado junto a sus directoras, promete revolucionar el monitoreo de la calidad del agua en zonas vulnerables.
Daiana tiene 30 años y es egresada de la Licenciatura en Química de la Universidad Nacional de Catamarca. Realizó su doctorado como becaria del CONICET en el Instituto de Investigaciones en Físico-Química de Córdoba (INFIQC), donde junto a Marcela Cecilia Rodríguez y María Dolores Rubianes logró patentar un nanosensor electroquímico capaz de medir arsénico en concentraciones desde 0,5 a 1.000 partes por billón.
¿Cómo funciona el dispositivo?
El sensor tiene el tamaño de un pendrive y se conecta a un equipo electroquímico vinculado a una computadora. Solo se necesita una gota de agua sobre la tira reactiva y en tres minutos el sistema arroja el resultado. Es similar a los medidores de glucosa que usan las personas con diabetes, pero adaptado para detectar arsénico.
“La Organización Mundial de la Salud permite hasta 10 ppb de arsénico en agua potable. Nuestro sensor mide desde 0,5 ppb, cubriendo todo el rango óptimo y más”, explicó Daiana. El desarrollo implicó dos años de prueba y error hasta lograr la sensibilidad necesaria.
Un camino de obstáculos y logros
Daiana egresó del Colegio FASTA y eligió Química por curiosidad, sin haber cursado la materia en el secundario. “No me veo trabajando en un roster, haciendo todos los días lo mismo”, confesó. Prefirió Córdoba para su posgrado, aunque la pandemia retrasó su mudanza hasta enero de 2021. Se convirtió en una de las primeras egresadas de la UNCA en rendir virtualmente en mayo de 2020.
Inicialmente trabajó en sensores de trombina para cáncer de mama, pero los recortes en ciencia la llevaron a cambiar de rumbo. “Mi directora tenía un proyecto de arsénico que no había prosperado. Me dije: ‘Bueno, me pongo a ver si me sale’”, recordó.
El proyecto ganó el primer lugar en los premios UNC Innovación 2025, lo que impulsó el patentamiento. El trámite está casi concluido: solo resta la publicación en el Boletín Oficial de la Nación.
Pruebas de campo y producción nacional
El sensor fue probado en Recreo (Catamarca) y General Levalle (Córdoba), localidades con alta presencia de arsénico en el agua. “En General Levalle la gente tiene dos conexiones: una corriente con arsénico y otra potable”, contó Daiana. Las primeras tiras reactivas se importaban de España, pero un convenio con el INTI permitió fabricarlas en Argentina, reduciendo costos.
El equipo del INFIQC tiene 30 años de experiencia en sensores electroquímicos y fue distinguido con el premio INNOVA UNC 2025. “Este desarrollo responde a una necesidad concreta: llevar monitoreo de calidad de agua a comunidades vulnerables”, destacó Daiana, quien ahora planea un posdoctorado en baterías de litio y sueña con formar nuevas generaciones de científicos.