Tres meses sin cobrar y sin respuestas: la advertencia de las cuidadoras que atienden a los más vulnerables
Una mujer contó que su hijo con discapacidad depende de tres cuidadoras que llevan meses sin cobrar. Su testimonio y la advertencia que lanzaron en la puerta de OSER.
Las cuidadoras domiciliarias de Entre Ríos volvieron a salir a la calle. Este jueves marcharon desde la Cruz Roja hasta la sede central de OSER para exigir el pago de salarios que, según denuncian, llevan tres meses sin acreditarse.
La movilización reunió a trabajadoras del sector y a afiliados a la obra social. El destino inicial era la casa central de OSER; luego el reclamo se trasladó a Casa de Gobierno, donde esperaban ser recibidos por autoridades y obtener una fecha concreta de cobro.
"Lo único que queremos es que nos den fecha"
Melania Hernández, representante provincial de las cuidadoras domiciliarias, habló con Radio La Red Paraná (88.7) y fue tajante sobre el pedido: "Nosotros no pedimos nada, ni siquiera reclamamos que vayan a los aumentos atrasados. Lo único que queremos es que nos den fecha para cobrar".
Según relató, no se trata de un episodio aislado. Las trabajadoras arrastran años de dificultades para percibir sus haberes y los reclamos se repiten sin respuestas. A la demora de tres meses se suma otra queja: les descuentan horas sin explicarles los motivos.
Pese a la falta de pago, las cuidadoras siguen cumpliendo sus tareas y asisten a personas que necesitan acompañamiento cotidiano. Hernández advirtió que esa continuidad está en riesgo y que las consecuencias recaerían sobre las familias que dependen del servicio, entre ellas personas con discapacidad y adultos mayores.
"¿Qué quieren? ¿Que nosotros cortemos el servicio definitivamente y se queden los abuelos y los discapacitados sin atención?", planteó la representante, que también cuestionó la falta de interlocutores: según dijo, las autoridades de la obra social no recibieron a las trabajadoras.
La voz de una familia que depende del servicio
Entre los manifestantes estuvo Margarita, afiliada a la obra social y madre de un joven con discapacidad que requiere asistencia permanente. No era su primera protesta: ya se había encadenado para reclamar el pago de los haberes.
"Es una vergüenza. Son personas, no son números. Hay que tener un poco de empatía y ponernos en el lugar del otro", manifestó.
Margarita contó que su hijo tiene tres cuidadoras debido a sus necesidades de atención y que tanto ella como el padre del joven enfrentan problemas de salud que les impiden hacerse cargo del cuidado sin ayuda. Por eso sostiene que la demora no golpea solo a las trabajadoras.
"Son mi sosten, mi mano derecha. Sin ellas no podemos seguir adelante nosotros como familia", expresó. Y apuntó contra la obra social: "¿Dónde está la plata de los afiliados? ¿Por qué, si las chicas que cuidan a mi hijo tienen los papeles en regla y los presentan como corresponde, no se les paga como corresponde?".
Según su testimonio, las demoras se repiten cada dos o tres meses y se suman a otras dificultades que atraviesan los afiliados que necesitan medicamentos y tratamientos. Mencionó a pacientes oncológicos, trasplantados y personas con diabetes, y afirmó que algunos deben afrontar gastos de su bolsillo para conseguir insumos.
Un llamado a organizarse
Margarita vinculó la situación de las cuidadoras con los reclamos de otros sectores de afiliados y convocó a quienes atraviesan problemas similares a agruparse para exigir respuestas.
"Que no vengan individualmente, que se agrupen", propuso. Según señaló, muchas personas concurren por su cuenta a reclamar, reciben promesas de pago y luego la solución no se concreta.