Tres meses de seguimiento a un kiosco de barrio: lo que encontraron adentro delató todo
Durante tres meses siguieron el movimiento de un kiosco de barrio en Rivadavia. Cuando por fin entraron, el interior de la vivienda habló por sí solo: cocaína fraccionada, una balanza y una alacena que escondía más de lo que mostraba. Hay un detenido.
Un kiosco del barrio Wilkinson, en Rivadavia, funcionaba como pantalla para algo bastante más oscuro. Así lo sostiene la investigación que durante tres meses llevó adelante el Departamento Drogas Ilegales D-5, y que terminó con un allanamiento y un detenido. El operativo dejó al descubierto un presunto punto de venta de drogas que operaba bajo la fachada de un comercio barrial.
Qué encontraron en la vivienda
Cuando los efectivos entraron al inmueble, acompañados por el Grupo Táctico G.E.R.A.S., se toparon con pruebas concretas. Sobre un plato había dosis de cocaína ya fraccionadas, junto a una balanza de precisión. En una alacena, en tanto, apareció sustancia compactada escondida.
El balance del procedimiento incluyó el secuestro de 100 gramos de clorhidrato de cocaína —entre fraccionada y compactada— y 18 cigarrillos de armado casero que dieron positivo para marihuana. También se incautaron dinero en efectivo, cuatro teléfonos celulares y diversos elementos que, según la pesquisa, se usaban para fraccionar y estirar la droga.
El rol del kiosco
Para los investigadores, el comercio no era solo una vidriera: habría servido para justificar el ir y venir constante de personas en el domicilio. La presunta comercialización de estupefacientes estaba en manos de un hombre de 46 años, que quedó detenido por el hecho.
Los elementos hallados permiten presumir que parte de las dosis se preparaban en el mismo lugar. Con las pruebas reunidas, el sospechoso fue trasladado al Servicio Penitenciario Provincial, acusado de una presunta infracción a la Ley Nacional 23.737 de estupefacientes.