Tres escuelas técnicas sanjuaninas volvieron de Mendoza con un primer puesto y dos ideas que miran al campo
Una escuela de Rawson presentó un proyecto que convierte el descarte de la oliva en biocuero y se llevó el primer puesto regional en Mendoza. Otras dos escuelas sanjuaninas también sorprendieron con sus ideas: qué proponen.
La EPET N° 3 de Rawson se quedó con el primer puesto regional del concurso Industria Inspira, que organizó el área joven de la Unión Industrial Argentina (UIA) en Mendoza. No fue el único logro sanjuanino: otras dos escuelas de la provincia presentaron propuestas que apuntan a resolver problemas productivos y ambientales con recursos que están a mano.
La competencia puso sobre la mesa 60 propuestas de establecimientos técnicos y agrotécnicos de San Juan y Mendoza, exhibidas en la Nave Cultural de Guaymallén. La delegación local no pasó desapercibida.
El alperujo de oliva, convertido en biocuero
El proyecto ganador de la EPET N° 3 es una investigación para fabricar biocuero a partir del alperujo de oliva, el residuo que deja la actividad olivícola. La apuesta es transformar un descarte en un producto con valor agregado.
Para una industria que busca diversificar su producción, la iniciativa abre una puerta hacia alternativas sustentables y muestra que el residuo puede dejar de ser un problema para volverse insumo.
Briquetas con residuos orgánicos y carne de cabra con más valor
La EPET N° 9 de Ullum presentó una propuesta para fabricar briquetas térmicas a partir de residuos orgánicos. El proyecto cruza el aprovechamiento de materiales descartados con la generación de combustibles ecológicos y el uso eficiente de los recursos.
La Agrotécnica Ejército Argentino, de Valle Fértil, eligió otro camino: transformar carne de cabras de refugo en productos elaborados. La idea busca mejorar el aprovechamiento de la producción caprina y sumar valor a una actividad tradicional del departamento.
Los tres trabajos tienen un punto en común: parten de realidades cercanas y convierten dificultades en oportunidades. Observar el entorno, investigar, experimentar y armar prototipos es, quizás, una de las fortalezas más valiosas de la formación técnica.
Una delegación de 120 estudiantes y el paso que viene
La comitiva sanjuanina estuvo integrada por 120 estudiantes de 13 establecimientos, junto con docentes y autoridades educativas. Además de competir, los chicos participaron de charlas sobre emprendedurismo, diseño y desarrollo de productos, un contacto directo con el mundo laboral y empresarial.
El reconocimiento, sin embargo, no termina en la foto del concurso. El proyecto ganador tendrá la chance de avanzar a una instancia nacional en Buenos Aires, y para eso hace falta que el sistema educativo, el Estado y el sector industrial sostengan el impulso con acompañamiento, financiamiento y asesoramiento que permitan perfeccionar las iniciativas y evaluar su viabilidad comercial.
San Juan necesita diversificar su matriz productiva y aprovechar mejor sus recursos. Industria Inspira dejó una muestra de que hay talento, compromiso y capacidad innovadora en las aulas técnicas. El desafío es que esos méritos escolares se traduzcan en producción, empleo y desarrollo sostenible.