Tres años de cárcel para El Gaucho Funes: la historia detrás de una causa que casi se cae
La Justicia Federal condenó a El Gaucho Funes a tres años de cárcel por drogas. Pero la causa casi se cae: no pudieron probar que vendiera estupefacientes. ¿Qué encontraron en su casa?
Diego Juan Ramón “El Gaucho” Funes sumó una nueva condena a su historial judicial. La Justicia Federal de San Luis lo sentenció a tres años de prisión efectiva por una causa de drogas que se originó en 2021, mientras continúa detenido por otra investigación mucho más grande, en la que está procesado como presunto jefe de una organización narco.
El fallo fue dictado el 24 de agosto por el Tribunal Oral en lo Criminal Federal de San Luis, con la jueza de Cámara María Carolina Pereira al frente. Además de la pena, Funes deberá pagar una multa de 15 unidades fijas.
En el cálculo de la condena, el Tribunal descontó el tiempo que el acusado ya había pasado detenido por este expediente: un año, tres meses y 21 días.
La sentencia corresponde a hechos investigados en 2021 y no tiene relación con la megacausa que tramita en la Justicia Federal de Villa Mercedes, por la cual Funes sigue privado de su libertad.
El hallazgo que complicó al acusado
Durante un allanamiento en su vivienda, los investigadores secuestraron 97,835 gramos de marihuana repartidos en 85 envoltorios y 0,28 gramos de cocaína. También incautaron $66.340 en la propiedad, otros $610 en un Ford Focus, cinco teléfonos celulares y una agenda que estaba en una camioneta Toyota Hilux.
Funes aseguró que ese dinero provenía de su trabajo como transportista y comisionista de hacienda, según consta en el expediente.
De una acusación grave a un acuerdo
El caso arrancó con una imputación mucho más severa. En un principio, Funes y otros tres involucrados —Matías Maximiliano, Diego Sebastián y Néstor Fabián Medina— fueron llevados a juicio por comercialización de estupefacientes. Pero esa calificación cambió antes de la sentencia.
El fiscal federal subrogante Cristian Rachid llegó a un acuerdo de juicio abreviado con los acusados y sus defensas. El motivo: había pruebas de que entregaban droga a terceros, pero no elementos suficientes para demostrar que esas entregas se hacían a cambio de dinero.
Ese punto fue clave. La acusación por comercialización se reemplazó por figuras menos graves y Funes terminó condenado por entrega gratuita de estupefacientes y tenencia simple, en concurso real.
Los investigadores detectaron entre octubre de 2020 y marzo de 2021 operaciones aisladas y solo pudieron interceptar a un comprador. Además, en los allanamientos aparecieron cantidades escasas o casi nulas de efectivo, salvo en la casa de Funes. Ante la duda sobre si había fines de lucro, se aplicó el beneficio de la duda.
Los cuatro acusados admitieron los hechos incluidos en los acuerdos.
Matías Medina recibió tres años de prisión, pero como arrastraba una condena previa, el Tribunal unificó las penas en cinco años y seis meses de cumplimiento efectivo. Diego Sebastián Medina y Néstor Medina, en tanto, fueron condenados a tres años en suspenso, con multas y reglas de conducta.
La megacausa que todavía espera
La situación de “El Gaucho” es mucho más compleja por otro expediente, independiente de esta condena. Funes sigue con prisión preventiva y procesado como presunto líder de una estructura dedicada a la venta de cocaína en Villa Mercedes, en una investigación que también tiene como acusado al sindicalista Juan Carlos Insúa.
Según la investigación federal, ambas organizaciones estaban conectadas: Insúa y Raúl Ramayo habrían participado en la provisión y traslado de cocaína desde Buenos Aires, mientras que Funes habría coordinado la distribución y venta en Villa Mercedes.
Esa causa incluyó allanamientos masivos y decenas de detenciones. Los investigadores creen que la red vinculada a Funes operaba con familiares, allegados y revendedores en los barrios Eva Perón I y II.
Sin embargo, en ese expediente todavía no hay condena. Funes está procesado y deberá enfrentar el juicio, donde la Fiscalía tendrá que probar las acusaciones.
La sentencia del 24 de agosto, de todos modos, modifica su panorama penal: mientras espera ser juzgado por la megacausa, ya tiene una primera condena firme a prisión por un caso de drogas que comenzó años atrás.