Tres alumnos cordobeses sorprendieron en las olimpiadas de matemática y la reacción de su maestra no se esperaba
En el Día del Maestro, tres alumnos cordobeses dieron el golpe en las olimpiadas de matemática y dejaron a todos con la boca abierta. Lo que hizo su maestra después del examen es lo que nadie vio venir. ¿Qué pasó adentro del aula?
Tres estudiantes de la escuela Leopoldo Lugones de Córdoba obtuvieron un puntaje perfecto en las olimpiadas de matemática, un logro que sorprendió a propios y extraños y que tuvo detrás el acompañamiento de su docente Daniela Gulle. El desempeño de Ignacio, Octavio y Santiago se conoció en el marco del Día del Maestro, que se celebra cada 11 de septiembre, y en medio de un contexto nacional complejo para el sector educativo.
La noticia fue celebrada por la comunidad escolar. La vicedirectora del establecimiento, Alejandra Martínez, destacó el esfuerzo de los chicos y el rol de la docente: "Para nosotros sí significa muchísimo esta instancia porque ellos han puesto todo para estar en estas olimpiadas y poder transitarlo y Daniela como su docente los acompaña y los fortalece", dijo en diálogo con Fuerte y Claro de Canal 10.
Martínez también puso el foco en la tarea docente: "Es muy importante valorar el trabajo de los docentes, un trabajo que no siempre es mirado con cariño y nosotros ponemos mucho, mucho atrás de cada niño".
El orgullo de la maestra
Daniela Gulle, la docente que preparó a los alumnos fuera del horario de clases, no ocultó su emoción. "La verdad que orgullosísimos todos en la escuela de ellos, también de las familias, del acompañamiento permanente de los papás, de todos, de sus compañeros que confían en ellos, respetan muchísimo la generosidad que tienen ellos para compartir lo que saben", expresó.
La maestra remarcó además la actitud de los estudiantes frente a los desafíos: "No tienen miedo a equivocarse, si se equivocan pelean hasta el final, y eso yo creo que los llevó a poder resolver tres problemas que quizás no tenían todos los conocimientos, pero sí valoro muchísimo el esfuerzo y no abandonar nunca el problema".
Gulle contó que no es la primera vez que la escuela participa de estas olimpiadas. De hecho, este es el tercer año consecutivo en que se presentan. "Yo les iba contando a ellos lo que me pasaba con los primeros resultados, que al principio confiaba ciegamente siempre en los equipos que se presentaban y a pesar de que quizás en los problemas no había ningún avance, yo decía bueno, quizás fue porque la explicación, la respuesta final fue muy escueta, entonces vamos a ir trabajándolo", relató.
Según la docente, el avance fue notorio: "El siguiente equipo logró ya resolver un problema correctamente y que ellos hayan podido resolver tres problemas y cuando regresaron al aula a contarme con detalle lo que habían hecho, eso realmente me sorprendió".
Para Gulle, el proceso es tan importante como el resultado: "Todo es un trabajo de hormiga y por eso les digo que quizás uno siempre en este tipo de certámenes, hasta que entiende el sentido, apela a lo perfecto y creo que eso hay que aprender a surfearlo y decir bueno, lo perfecto no siempre es lo correcto y lo importante es el proceso".
La alegría de los protagonistas
Los alumnos también celebraron su desempeño. Uno de ellos, Octavio, agradeció el apoyo de sus docentes: "La verdad que yo estoy muy feliz por este logro y nunca me esperé la nota perfecta".
El logro de Ignacio, Octavio y Santiago se suma a las pequeñas historias que, en un contexto desalentador para la educación argentina, traen esperanza y alegría. La escuela Leopoldo Lugones y su equipo docente demostraron que el esfuerzo sostenido y la confianza en los chicos pueden dar grandes frutos.