Transporte escolar en Rosario: buscan habilitaciones por 6 años y vehículos de hasta 20

El proyecto que llega al Concejo promete un cambio de fondo para los transportistas: menos trámites, pero con una condición que no se negocia. ¿Qué pasa con los controles?

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Transporte escolar en Rosario: buscan habilitaciones por 6 años y vehículos de hasta 20
Transporte escolar en Rosario: buscan habilitaciones por 6 años y vehículos de hasta 20

El Concejo de Rosario se apresta a debatir un proyecto que promete cambiar las reglas del juego para el transporte escolar local. La iniciativa, impulsada por la concejala Carolina Labayru, apunta a darle más previsibilidad a los transportistas sin aflojar ni un punto en los controles de seguridad que protegen a los chicos.

La propuesta surgió tras una ronda de reuniones con trabajadores del sector, que pusieron sobre la mesa las dificultades que enfrentan para sostener la actividad y renovar sus unidades. El núcleo del proyecto son dos cambios centrales: extender la vigencia de las habilitaciones de uno a seis años y unificar en 20 años la antigüedad máxima permitida para los vehículos.

“Nos reunimos con los transportistas, los escuchamos y encontramos reglas que hoy les generan incertidumbre sin mejorar la seguridad. Lo que proponemos es darles previsibilidad para trabajar y mantener exactamente los mismos controles para cuidar a los chicos”, explicó Labayru.

Un sector golpeado

El transporte escolar todavía siente el impacto de la pandemia. Antes de 2020 funcionaban unos 320 transportes en Rosario; hoy quedan alrededor de 180, que trasladan a unos 3.600 alumnos. A esa caída se le sumó el encarecimiento del combustible, los seguros y el valor de las unidades, una combinación que complica tanto el mantenimiento diario como la renovación del parque automotor.

Desde el sector señalan que una unidad usada puede costar cerca del 30% de una 0 kilómetro, lo que hace más difícil el recambio. Además, el aumento del valor de los vehículos impacta en los seguros, y también suben los repuestos y la mano de obra.

“El transportista necesita saber con qué horizonte cuenta para decidir si invierte, si renueva una unidad o cómo organiza su actividad. Una habilitación prácticamente anual hace mucho más difícil planificar”, sostuvo Labayru.

Habilitación y antigüedad

El proyecto establece que la habilitación pase a tener una vigencia de seis años, siempre que el titular mantenga las condiciones exigidas. Pero eso no significa que desaparezcan los controles: se mantienen las revisiones técnicas, los seguros, las desinfecciones, la fiscalización y el resto de las obligaciones. Además, se deberá presentar anualmente el certificado de antecedentes penales.

“Más previsibilidad no significa menos control. El objetivo es sacarle burocracia al que trabaja sin bajar las exigencias de seguridad”, resumió la concejala.

En cuanto a la antigüedad, se unifica en 20 años el límite para todas las categorías de vehículos. Hoy el tope es de 15 años, y muchos transportistas recurren a prórrogas individuales para seguir trabajando con unidades que pasan los controles. La idea es reemplazar esas excepciones anuales por una regla clara y conocida de antemano.

“Hoy el propio sistema les otorga prórrogas a unidades de más de 15 años que están en condiciones de trabajar. Queremos reemplazar esas excepciones anuales por una regla clara”, señaló Labayru. Y aclaró: “La seguridad depende de mucho más que mirar el año de fabricación de un vehículo: que esté en condiciones y pase los controles que corresponden. Y esos controles se mantienen”.

Simplificar sin tocar impuestos

El proyecto también mantiene la Tasa de Fiscalización del Transporte Escolar, con la que el municipio financia tareas de control, inspección y regulación. Labayru aclaró que no hay ningún cambio en las obligaciones tributarias: “La tasa se sigue pagando. No hay ningún beneficio impositivo. Lo que hacemos es separar el permiso para trabajar de una obligación tributaria”.

La iniciativa busca, en definitiva, simplificar trámites y dar previsibilidad a una actividad que perdió una parte importante de sus prestadores, sin resignar las herramientas municipales para garantizar que los vehículos estén en condiciones.

“Hay que controlar donde hay que controlar y simplificar donde una regla solamente genera burocracia. Las dos cosas pueden hacerse al mismo tiempo”, sostuvo Labayru. Y concluyó: “Queremos que las reglas le den certezas al que trabaja. Escuchamos al sector y presentamos una solución que facilita la actividad sin tocar algo que para nosotros es fundamental: la seguridad de los chicos”.

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