Trabajan más que nunca y no les alcanza: el dato que golpea a 6 de cada 10 latinos en EE.UU.

¿Cuánto margen le queda a una familia que trabaja más que nunca y aun así no llega a fin de mes? La encuesta que midió el bolsillo de los latinos en EE.UU. dejó un número que incomoda: ¿qué pasa cuando un imprevisto de US$1000 se vuelve imposible?

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Trabajan más que nunca y no les alcanza: el dato que golpea a 6 de cada 10 latinos en EE.UU.
Trabajan más que nunca y no les alcanza: el dato que golpea a 6 de cada 10 latinos en EE.UU.

Un nuevo estudio sobre la economía de los hogares hispanos en Estados Unidos encendió alarmas: el 61% de los latinos de clase trabajadora apenas llega a cubrir sus gastos cotidianos o directamente no puede hacerlo. El informe, difundido el 6 de octubre, también detectó serias dificultades para afrontar imprevistos de US$1000, pagar la vivienda y acceder a servicios de salud.

La investigación llevada adelante por UnidosUS se titula Broken Ladder: Latino Working Families Fight for Economic Stability y se apoyó en 2700 entrevistas a adultos hispanos de clase trabajadora, realizadas entre el 28 de agosto y el 17 de septiembre.

Un termómetro de la economía familiar

El relevamiento incluyó a 1955 votantes registrados y sumó muestras de 500 participantes en Arizona, California, Florida y Texas. El margen de error nacional fue de ±1,9 puntos porcentuales.

Los números del estudio pintan un panorama complejo. Apenas el 12% de los consultados dice vivir cómodamente con sus ingresos. En tanto, el 68% siente que trabaja más que nunca pero queda cada vez más atrás en términos económicos.

La comparación con el año anterior tampoco es alentadora: el 40% asegura que su situación financiera empeoró, mientras que solo el 14% afirma estar mejor. Y el costo de vida aparece como la principal preocupación: el 83% lo ubicó entre sus tres mayores inquietudes económicas.

Entre quienes notaron un deterioro en sus finanzas, el 76% lo atribuyó al aumento de los precios de bienes y servicios de uso cotidiano.

Recortes en la mesa y en el botiquín

Para sostener el presupuesto familiar, el 78% de los encuestados tomó medidas adicionales. El 43% compró menos alimentos o eligió productos más baratos; el 38% echó mano a sus ahorros; y un 18% consiguió un segundo empleo o sumó horas de trabajo.

Lissette Orellana Engel, directora de política económica de UnidosUS, señaló en declaraciones recogidas por Telemundo 52 que los consultados reportaron problemas para pagar la comida, el alquiler y los servicios de salud. “Sobrevivir el día a día se está haciendo más difícil”, advirtió.

La salud también quedó en segundo plano por razones económicas: el 53% resignó alguna prestación médica por su costo, ya sea postergando consultas, dejando recetas sin completar o reemplazando medicamentos por alternativas de venta libre más económicas.

La vivienda, un peso que no afloja

El gasto habitacional se lleva una porción significativa de los ingresos. Según el informe, el 53% de los participantes destina al menos el 30% de lo que gana a la vivienda, y esa proporción trepa al 66% entre los inquilinos.

El 60% de los inquilinos manifestó preocupación por poder pagar la próxima mensualidad, mientras que el 41% de los propietarios expresó inquietud por la cuota hipotecaria que viene. Entre el 41% que aspira a comprar una propiedad, el 64% señaló los precios elevados como obstáculo y el 51% mencionó la falta de ahorros para el pago inicial.

A un paso de la crisis

Más de la mitad de los entrevistados reconoció que no podría afrontar un gasto inesperado de US$1000 o más. Orellana Engel explicó que los consultados manifestaron dificultades para ahorrar, conseguir recursos o encontrar alternativas frente a una urgencia financiera.

“La mayoría de las personas solo están a una emergencia de una crisis económica peor de la que ya están viviendo”, alertó la especialista.

El estudio también midió el impacto de los operativos migratorios en la economía doméstica. El 44% indicó que esas circunstancias perjudicaron las finanzas de su hogar durante el último año, ya sea por mayores gastos, pérdida de ingresos o el temor de familiares a trabajar o a recibir atención médica.

Entre los propietarios de pequeños negocios latinos, el 60% aseguró que estas situaciones afectaron su actividad comercial, principalmente por la caída de clientes, menores ventas, ausencias laborales o dificultades para contratar personal.

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