Trabajaba en el aeropuerto, robó un avión y sorprendió a todos con una maniobra: "Me faltan algunos tornillos"
Richard "Beebo" Russell cargaba valijas en el aeropuerto de Seattle. Un día se subió a un avión vacío, despegó sin ser piloto y sorprendió a la torre de control con una maniobra. La historia que terminó de la peor manera y que dio la vuelta al mundo.
Richard "Beebo" Russell no era piloto, pero el 10 de agosto de 2018 se subió a un Bombardier Q400 de Horizon Air en el aeropuerto de Seattle-Tacoma, lo puso en marcha y despegó sin autorización. Tenía 29 años y trabajaba como agente de tierra. Su única experiencia de vuelo eran los videojuegos.
La historia, reconstruida por el documental #Skyking de A&E, muestra cómo un empleado frustrado por años de postergaciones laborales terminó protagonizando uno de los episodios más insólitos de la aviación comercial estadounidense.
Quién era Beebo
Nacido en Florida y criado en Wasila, Alaska, Russell se mudó junto a su madre Karen y su hermana menor para escapar de un esposo abusivo, según el documental. En 2012 se casó con Hannah, a quien conoció en un grupo evangélico de Coos Bay, Oregon. Después se instalaron en Sumner, Washington, donde consiguió empleo en el aeropuerto de Seattle-Tacoma.
Entró a Horizon Air, filial de Alaska Air, como personal de tierra. Cargaba equipaje y remolcaba aviones en la pista. El sueldo era bajo, la carga horaria excesiva y, según un compañero, los pilotos los llamaban despectivamente "ratas de trampa".
Russell esperaba ascender a un puesto gerencial, pero sus intentos se frustraban una y otra vez. Esa decepción lo fue hundiendo en una depresión que mantuvo oculta a su familia, según el documental.
El despegue
A las 19.32 de aquel atardecer de agosto, Russell burló los controles, se subió al turbohélice vacío y despegó. Cuando la torre de control advirtió la maniobra, intentó comunicarse: "Aeronave en Charlie en la pista 1-6-Centro, identifíquese". Al no obtener respuesta, el controlador gritó: "¿Quién es el Dash 8 en la pista 1-6 Centro?".
Finalmente Russell respondió: "Tengo mucha gente que se preocupa por mí y les va a decepcionar saber que hice esto. Quisiera disculparme con todos y cada uno de ellos. Solo soy un tipo destrozado, supongo que me faltan algunos tornillos. Nunca lo supe hasta ahora".
El ejército estadounidense reaccionó de inmediato: dos cazas F-15 armados despegaron desde Oregon para seguirlo. El controlador le ofreció aterrizar en la base McChord, pero Russell se negó: "Esos tipos me darían una paliza si intentara aterrizar allí".
73 minutos de vuelo errático
El recorrido duró 73 minutos. Sobrevivió sobre el volcán Rainier, de unos 4500 metros, y el parque nacional que lo rodea. También pasó brevemente sobre Seattle y Tacoma. No tenía rumbo fijo.
En un momento dio su nombre real y, cuando le preguntaron por su experiencia, contestó: "No necesito tanta ayuda. Yo jugué antes algunos videojuegos".
Mientras el controlador intentaba alejarlo de zonas urbanas y de posibles cruces con aviones comerciales, Russell enviaba mensajes donde mezclaba paranoia y arrepentimiento: "Esto sea probablemente cadena perpetua para un tipo como yo" y "Escuchame, perdón por todo. Espero no haberte arruinado el día".
La acrobacia
Alrededor de las 8.30 anunció que haría un giro de tonel, una pirueta en la que el avión gira 360 grados sobre su eje longitudinal. "Si eso sale bien, entonces simplemente bajaré la nariz y daré por terminada la noche", dijo.
La maniobra le salió impecable sobre el estrecho Puget. Pero en lugar de celebrar, lanzó un mensaje pesimista: "No sé, no sé, no tengo ganas. Pensaba que eso era todo". Poco después se despidió: "No me queda mucho acá arriba. Creo que uno de mis motores se está apagando o algo así".
El final
Segundos más tarde, el avión cayó sobre un bosque en la isla de Ketron. Derribó árboles y provocó un incendio de una hectárea. Russell fue la única víctima fatal. El FBI informó que sufrió "múltiples lesiones traumáticas" y concluyó que se había quitado la vida. No hubo complot criminal ni acción terrorista.
La psiquiatra forense Susan Hatters-Friedman, especialista en suicidios y homicidios desde aviones, asoció el hecho a factores como problemas legales o económicos, dificultades laborales, enfermedades mentales o conflictos de pareja. "No siempre se trata de una enfermedad mental. Muchas veces no sabemos realmente qué les ocurre a los demás", señaló.
Para el FBI "nunca hubo un motivo claro y definitivo". Un agente reveló que durante el vuelo Russell le envió un mensaje de texto a su esposa diciéndole que "merecía algo mejor".
El fenómeno viral
Tras su muerte, Russell se convirtió en una figura de culto en internet. El hashtag #Skyking se viralizó y muchos lo tomaron como un gesto de rebeldía antisistema. Un fundador anónimo de una página tributo escribió: "Me obsesiona porque siento que lo entiendo, que experimenté el mismo dolor. Y aquí estoy, llorando por alguien a quien nunca conocí".
Grupos de extrema derecha usaron una de sus frases —"¡Sí, claro! ¡Lástima que soy blanco!"— como bandera contra las políticas de diversidad.
Su familia, en cambio, rechaza la romantización. En el documental, su madre Karen se niega a escuchar la grabación de la torre: "No puedo oír su voz, porque su voz era muy especial. Hablaba tan bien".