Tocaron la puerta de su casa y lo que pasó después dejó helada a toda la familia
¿Qué pasó cuando alguien tocó la puerta en la madrugada? La historia detrás de un crimen que no era lo que parecía.
Un error fatal convirtió un plan de asesinato por encargo en una tragedia que nadie esperaba. En la madrugada del 20 de septiembre de 2017, en Everett, Washington, alguien llamó a la puerta de la casa donde dormían tres niños. La tía, Alisha Canales-McGuire, de 24 años, abrió y recibió varios disparos que le causaron la muerte en el acto.
La escena no mostraba signos de robo ni forcejeos. Todo indicaba que no fue un hecho al azar. La investigación reveló una trama mucho más compleja: un sicariato cuyo verdadero objetivo era Amanda Canales, la hermana de Alisha. Detrás del plan estaba Kevin Lewis, expareja de Amanda.
Una separación violenta
Amanda y Lewis habían estado juntos casi una década y tenían tres hijos. Durante el matrimonio, ella sufrió maltrato emocional que escaló a violencia física. Meses antes del crimen, Amanda denunció una agresión brutal al llegar a su casa, aunque no pudo identificar a los responsables. Solicitó una orden de restricción contra Lewis, quien no aceptaba la separación y la hostigaba constantemente.
El ataque y un error fatal
Según la fiscalía, Lewis contactó a su primo, Jerradon Phelps, y a la novia de este, Alexis Hale, ofreciéndoles 2400 dólares para matar a Amanda. Viajaron desde Spokane hasta el condado de Snohomish la madrugada del crimen. Como Amanda no estaba por trabajo, quien abrió la puerta fue su hermana. Los atacantes dispararon sin verificar la identidad.
Durante meses, el caso no tuvo avances. Una denuncia anónima alertó sobre comentarios de una joven que se jactaba de haber participado en un crimen por encargo. El análisis de teléfonos ubicó a los sospechosos en la ruta del crimen y mostró publicaciones en redes sociales con dinero horas después del asesinato.
Detención y juicio
Lewis ya estaba detenido por la agresión previa contra Amanda. En abril de 2019 fue imputado por homicidio agravado, conspiración e incitación al crimen. Phelps y Hale también fueron detenidos y admitieron su participación. En 2021, Phelps recibió casi 32 años de prisión, Hale 15 años, y Lewis fue condenado a cadena perpetua sin libertad condicional.
Amanda expresó alivio tras la condena, pero también dolor por la pérdida de su hermana, a quien describió como una persona cercana, comprometida con su familia y muy querida.