Tiran 17 toneladas de lapiceras de insulina por año en Paraná: la paradoja que nadie vio venir
Un médico de Paraná se cansó de ver cómo las lapiceras de insulina terminan en basurales a cielo abierto y armó una campaña, pero el dato que descubrió sobre lo que esas toneladas de plástico le hacen a la salud de todos es lo que verdaderamente indigna.
Hay un residuo que se acumula en los basurales a cielo abierto de Entre Ríos y que, paradójicamente, termina enfermando a la población. Un médico endocrinólogo de Paraná detectó el problema y armó una campaña para frenarlo.
Fabián Tedesco, jefe del Servicio de Endocrinología, Diabetes y Nutrición del Hospital San Martín, recibió en su consultorio a una paciente con diabetes tipo 1 que le hizo una pregunta simple: qué hacer con las lapiceras de insulina que ya no usaba. La duda lo llevó a investigar y descubrió que no existía ninguna iniciativa que indicara a los pacientes cómo desechar esos elementos.
Llevó la inquietud al área de Medioambiente de la Municipalidad de Paraná, donde lo escuchó el subsecretario del Ambiente, Maximiliano Pérez Viecenz. Después se sumó la secretaria de Salud, Claudia Enrique. Así nació Ecoinsulina, el programa que busca que las lapiceras no terminen mezcladas con la basura común.
El dato que preocupa
Según los cálculos de Tedesco, en el departamento Paraná se desechan unas 17 toneladas anuales de lapiceras de insulina. En toda la provincia de Entre Ríos, la cifra trepa a 62 toneladas por año. Todo ese plástico va a basurales a cielo abierto, donde el sol y el agua lo degradan en microplásticos y nanoplásticos.
“Entre el 85% y el 90% de la constitución de estas lapiceras es plástico reciclable”, explicó el médico. Por eso la campaña apunta a que los pacientes las depositen en puntos de recolección y no en la basura domiciliaria.
La paradoja que plantea Tedesco es fuerte: esos microplásticos se ingieren con los alimentos, el agua y hasta con los animales que consumimos, y una de las enfermedades que pueden provocar es la diabetes tipo 2. “Algo que intenta cuidar a los pacientes termina enfermando al resto de la población porque lo tiramos y lo desechamos”, advirtió.
Cuánto usa cada paciente
La dosis promedio de insulina es de entre 40 y 50 unidades por día, lo que equivale a una caja de cinco lapiceras. Hay pacientes que usan mucho menos, pero otros llegan a las 400 unidades diarias. Todo depende de cada caso.
El número de personas con diabetes también crece. Cuando Tedesco empezó la especialidad, el porcentaje en Entre Ríos no llegaba al 10%. Hoy supera el 12%, impulsado por la diabetes tipo 2, ligada a la obesidad, la mala alimentación y el sedentarismo. La tipo 1 se mantiene estable, en un 10% del total.
Dónde llevar las lapiceras
Los puntos de recolección habilitados son el Hospital San Martín, los centros de salud municipales y el Círculo Médico de Paraná. Las lapiceras deben llegar sin agujas, para proteger a quienes las manipulan. Las agujas, en cambio, se recomienda colocarlas en botellas plásticas y llevarlas también a esos puntos.
Los lugares específicos son los CAPS Padre Kentenich, San Martín, Papa Francisco, Toma Nueva e Illia, la Posta Sanitaria La Milagrosa y el Hospital San Martín. Se puede acercar cualquier día de la semana.
Detrás de la campaña hay una pata social: la cooperativa de recicladores del Movimiento de Trabajadores Excluidos se encarga de juntar las lapiceras y comercializarlas. “Es muy importante que se reciclen sin agujas para cuidar a aquellos que las manipulan”, remarcó Tedesco.
El Municipio busca así facilitar la participación de la comunidad y promover una gestión correcta de estos residuos, sumando una acción concreta de cuidado de la salud y protección del ambiente.