Tiraban basura en un terreno de Soldati y años después apareció algo que nadie esperaba
Durante años le tiraron basura sin que nadie lo frenara. Hoy ese terreno de Soldati es una reserva con 30 hectáreas y 4000 plantas autóctonas, pero lo que encontraron adentro cambió todo.
Un predio de la Ciudad de Buenos Aires que durante años fue usado como vertedero ilegal de basura hoy es una reserva natural con 30 hectáreas, más de 1000 metros de senderos y 4000 plantas autóctonas. La transformación, impulsada por el Gobierno porteño, convirtió un basural en un espacio protegido entre Villa Soldati y el Riachuelo.
Se trata de la Reserva Ecológica Lago Lugano, un área que busca conservar la flora y la fauna y recrear los ambientes naturales de la región. Antes de la recuperación, el lugar estaba degradado por la acumulación constante de residuos, según informó el Gobierno de la Ciudad.
De basural a reserva: cómo fue el proceso
La recuperación incluyó tareas de limpieza y retiro de escombros, además de obras para acondicionar el terreno. Entre las intervenciones se diseñaron y mantuvieron más de 1000 metros de senderos de interpretación ambiental, se construyó un centro de atención al visitante sustentable y se colocaron luces LED alimentadas por energía solar. También se recuperó un puente que cruza el arroyo Cildáñez.
El objetivo de estas obras fue reconstruir parte del paisaje natural que existía antes del avance urbano y generar condiciones para el desarrollo de la biodiversidad.
Más de 4000 plantas para recuperar el ecosistema
Uno de los ejes del proyecto fue la plantación de más de 4000 ejemplares de especies rioplatenses, producidas en viveros del Gobierno de la Ciudad. Con ellas se buscó recrear tres ambientes característicos de la zona: el espinal, la selva en galería y el pastizal pampeano.
Desde la recuperación, se relevaron más de 320 especies vegetales, entre las que crecieron de forma natural y las incorporadas durante la restauración.
El espacio también cuenta con miradores para observar aves, un vivero de plantas nativas, cartelería educativa y sectores para actividades ambientales y voluntariados. Así, un terreno que se usaba para tirar basura se convirtió en un área natural protegida dentro de la Ciudad.