Tío Pujio celebra 100 años de un club que nació de un grupo de jóvenes y hoy es símbolo del pueblo
Tío Pujio se prepara para una jornada que no se repite: el club que fue sede de carnavales, boxeo y hasta el inicio de Las Panteras cumple un siglo. La historia que lo llevó hasta acá guarda un episodio que pocos recuerdan.
El Club Atlético Independiente de Tío Pujio cumple este 29 de septiembre un siglo de vida institucional, un recorrido que arrancó en 1926 y que transformó a la entidad en un punto de referencia obligado para los vecinos.
La historia comenzó por iniciativa de un grupo de jóvenes entusiastas, entre los que se mencionan a B. Agustinelli, Fernando Andino, Alejandro Fioramonti, J. Landucci, Arístides Lubrina, Rodolfo Lucero y Carlos Ruffer. Ellos canalizaron una necesidad sentida por la población y le dieron forma al club que todavía hoy sigue vigente.
Los primeros pasos y la sede propia
Hacia 1930, el municipio le cedió la denominada “Plaza del Norte” para su cancha de fútbol. En septiembre de 1941 llegó la personería jurídica, cuando la institución ya contaba con sede social propia, pista de baile y biblioteca.
El club también fue escenario de transformaciones profundas en la vida de Tío Pujio. En 1933, tras comicios internos en la comisión directiva, una disputa política derivó en la escisión de un sector que daría origen al Club Hipólito Yrigoyen.
Carnavales, boxeo y el básquet de Las Panteras
Con el correr de los años, Independiente cobijó los tradicionales carnavales, las carrozas, los bailes populares y la Fiesta Nacional del Queso. También albergó memorables veladas de boxeo en las que brilló el referente local Sergio Daniel Merani.
En el plano deportivo, el club guarda un recuerdo entrañable con el básquetbol: fue el espacio donde iniciaron Las Panteras. Se recuerdan anécdotas inolvidables, como la colocación de colchones en las paredes del salón principal para proteger a las jugadoras durante los partidos.
Más allá de los eventos, la entidad fue el punto de reunión por excelencia del pueblo. En sus mesas y salones se entablaron charlas cotidianas que dieron origen a ideas transformadoras para la localidad.
El sostén de la comunidad
Para sostener ese crecimiento fue indispensable la articulación con otras entidades locales. La Cooperativa aportó donaciones de pintura, hierro y ladrillos para las obras internas, mientras que la Municipalidad destinó fondos para arreglar y pintar el frente del salón, reparar veredas, pintar la sede y colocar la nueva cartelería con el logo del club.
A cien años de aquel puntapié inicial, el Club Atlético Independiente reafirma su vigencia, su valor histórico y su condición de símbolo entrañable para cada vecino de Tío Pujio.
Foto y datos: Gentileza Multimedios Tío Pujio.