Tierra del Fuego estrena mapa del fuego: dónde se puede prender y dónde no
Tres ciudades, un índice que cambia día a día y una regla que muchos desconocen: tener un fogón adelante no siempre significa que se pueda usar. La nueva plataforma de Tierra del Fuego apunta justo a esa confusión.
El Gobierno de Tierra del Fuego puso en marcha una herramienta digital que permite consultar el índice diario de peligrosidad de incendios y los sitios donde está autorizado encender fuego. La plataforma, impulsada por el Ministerio de Producción y Ambiente junto a la Dirección Provincial de Manejo del Fuego, está pensada tanto para residentes como para turistas que planean actividades al aire libre.
La información está disponible en tierradelfuego.gob.ar/sitios-habilitados-para-hacer-fuego/, donde se pueden revisar los niveles de riesgo en Ushuaia, Tolhuin y Río Grande, además de las condiciones de viento y temperatura.
Qué se puede consultar y cómo se actualiza
El sitio concentra en un solo lugar los datos que antes se repartían entre distintos canales oficiales. La plataforma funciona como complemento de la difusión diaria del índice: las redes sociales del Gobierno, el canal de WhatsApp provincial y la cartelería instalada en las salidas a la ruta siguen informando el nivel de peligrosidad de cada jornada.
Con esa información, quien sale de excursión o pasa un día en el campo puede saber de antemano si las condiciones permiten encender un fogón o si conviene buscar otra alternativa.
La regla que muchos pasan por alto
Desde el área de Manejo del Fuego remarcaron que el uso del fuego depende del índice diario. Si el nivel es rojo, no se puede encender fuego ni siquiera en los espacios habilitados. La restricción aplica sin excepciones.
A eso se suma otro punto que suele generar confusión: la existencia de un fogón en un paraje no implica que su uso esté permitido. Solo se puede hacer fuego en los sitios que figuran en el listado oficial y siempre que las condiciones meteorológicas lo habiliten.
La herramienta busca justamente evitar esas dudas y reducir el riesgo de incendios en una provincia donde el viento y la sequedad del terreno vuelven cualquier chispa un peligro concreto.