Un comerciante de Encarnación tiene un restaurante y sus empleados quedaron sin cobrar por los fondos inmovilizados tras el cierre del banco. Lo que contó su familiar en Posadas sobre la crisis paraguaya.
El cierre de Ueno Bank en Paraguay y la renuncia de Santiago Peña desataron una ola de incertidumbre entre ahorristas y comerciantes del país vecino. En Posadas, los vendedores de La Placita del Mercado Modelo siguen de cerca lo que pasa del otro lado de la frontera, aunque el impacto directo sobre sus ventas sería acotado.
Así lo planteó Gustavo Ruíz, delegado del centro comercial, quien aclaró que la actividad de los puesteros posadeños no depende hoy de las entidades bancarias paraguayas. Aun así, no ocultó su inquietud por quienes quedaron sin poder disponer de sus ahorros.
“Es muy triste, muy lamentable ver las noticias de tanta gente que tiene sus ahorros, los jubilados, los emprendedores”, expresó Ruíz.
Billeteras virtuales, el eslabón que complica a los comercios
El delegado explicó que las billeteras virtuales y los medios de pago digitales atraviesan las operaciones diarias en ambos lados de la frontera. Por eso, cuando las restricciones bancarias aprietan, numerosos comercios se quedan sin margen para moverse.
Según detalló, hay emprendedores que necesitan renovar mercadería y comprar materia prima todos los días, y se toparon con que no podían acceder al dinero depositado en la entidad financiera. La misma traba complica el pago de salarios y el cumplimiento de compromisos comerciales.
Una relación comercial que ya no es la de antes
Consultado sobre la operatoria de La Placita, Ruíz indicó que, hasta donde sabe, no hay trabajadores del lugar afectados de forma directa por el cierre de Ueno Bank. La mayoría no opera con bancos paraguayos, y algunos residentes de Encarnación usan cuentas argentinas y billeteras virtuales para comprar y vender a ambos lados del límite.
Respecto de la devaluación del guaraní, sostuvo que las variaciones cambiarias no representan por ahora un cambio determinante para el sector. Durante el verano, los puesteros trabajan sobre todo con productos argentinos, en especial por la calidad de la indumentaria.
“Hoy por hoy nosotros estamos trabajando más con Argentina que con Paraguay”, afirmó.
Reconoció que algunos artículos pueden costar entre 1.000 y 3.000 pesos más, pero muchos consumidores priorizan la producción nacional. Como ejemplo, mencionó que una remera que el año pasado se vendía a 15.000 pesos conserva hoy ese mismo precio. Esa estabilidad, sumada a la preferencia por ciertos productos argentinos, ayuda a sostener la actividad.
La preocupación que sí lo toca de cerca
Aunque descartó un golpe económico fuerte en La Placita, Ruíz advirtió que la crisis puede sentirse con más fuerza en otras ciudades cuya actividad comercial depende en mayor medida de las compras en Paraguay.
“Posadas es una ciudad pujante, fuerte. Posadas es totalmente independiente ya de Encarnación”, sostuvo.
Sin embargo, admitió que la situación preocupa a quienes tienen familiares y vínculos comerciales en la ciudad paraguaya. Él mismo tiene parientes con negocios en Encarnación que enfrentan dificultades para afrontar sus obligaciones por los fondos inmovilizados.
Uno de ellos tiene un restaurante y empleados cuyos salarios quedaron afectados por las restricciones bancarias. Según relató Ruíz, algunos trabajadores lograron cobrar y otros todavía esperaban una solución.
“Los empleados entienden, saben que los sueldos quedaron atrapados. Algunos llegaron a cobrar, otros no”, explicó.
Por último, señaló que su familiar confiaba en recuperar el dinero de manera paulatina. Mientras tanto, los comerciantes intentan sostener sus actividades en un contexto económico complejo, a la espera de que las operaciones financieras se normalicen y los fondos vuelvan a estar disponibles.