Tiene Tourette, dijo "tengo una bomba" en el aeropuerto y el vuelo a las Cataratas terminó sin él

¿Cuánto tiene que explicar David que su Tourette lo hace decir cosas que no quiere? Lo apartaron de la fila, llamaron a la policía y el avión partió sin él. Lo que encontró en la comisaría, con sus propios papeles en la mano, es lo que todavía no se sabe.

· 5 min de lectura
Tiene Tourette, dijo "tengo una bomba" en el aeropuerto y el vuelo a las Cataratas terminó sin él
Tiene Tourette, dijo "tengo una bomba" en el aeropuerto y el vuelo a las Cataratas terminó sin él

David nació en 1981 y convive con el Síndrome de Tourette desde los ocho años. En mayo de 2026, junto a su novia, se disponía a viajar a las Cataratas del Iguazú. Llegaron al aeropuerto con tiempo, con el Certificado Único de Discapacidad (CUD) y con documentación apostillada que certificaba su condición. Nunca imaginó que ese viaje terminaría en una comisaría de Aeroparque.

Mientras esperaban en la fila para embarcar, David pronunció una frase que no pudo controlar: "tengo una bomba, tengo una bomba". No era una amenaza, sino un tic vocal propio de su síndrome. Una mujer que estaba delante de ellos escuchó y se acercó a una asistente de embarque para avisar lo que ocurría. Los sacaron de la fila, llamaron a la Policía de Seguridad Aeroportuaria y el avión partió sin ellos. David mostró los papeles en todo momento, pero igual no lo dejaron subir.

"Fue una película de Woody Allen"

Así describió David el momento que vivió en la comisaría: "Fue una película de Woody Alenn. Yo estaba ahí sentado, los tipos sacando las fotocopias de mis certificaciones. Yo seguía diciendo: 'Tengo una bomba, tengo una bomba', con todos los policías al lado". Lo que para cualquiera sonaba como una amenaza, para él era una manifestación involuntaria de su Tourette.

La aerolínea les ofreció un lugar en el vuelo del día siguiente a las seis de la mañana, pero ya habían perdido una noche de hotel y, sobre todo, el sentido del viaje. El miedo a que se repitiera la escena y la angustia pudieron más. No volaron.

Una vida explicando lo que no eligió

David recuerda que en 1990 el Síndrome de Tourette era prácticamente desconocido. "Durante años nadie pudo explicarme qué era lo que tenía", dice. Los tics empezaron con gritos y después apareció la coprolalia, la emisión involuntaria de palabras o frases inapropiadas para el contexto. "Coprolalia es meter la frase más divagante en el ambiente menos propicio", resume.

En la secundaria la pasó mal: "Me bardeaba con compañeros e iba a las manos frecuentemente, y yo sin querer". Los profesores tampoco sabían qué pasaba. "A fuerza de reiterarlo sabían que algo sucedía. Pero nadie sabía qué era. Yo no sabía qué era". Esa sensación nunca desapareció del todo: "A veces salgo a la calle y veo que todo el mundo puede controlar lo que dice y yo no, y digo: 'Che, ¿qué tengo? ¿Qué me pasa que tengo que andar diciendo cosas que el resto del mundo parece que no sé por dónde las pasan?'".

Entre 2020 y 2022 atravesó uno de sus peores momentos. "No me sentía cómodo conmigo. Si me hubiesen preguntado a mí, del 2020 al 2022 me hubiese pasado durmiendo. No había un minuto que me dejara en paz yo solo", cuenta. También tuvo tics de autoagresión.

Electrodos en el cerebro y una nueva chance

Con el tiempo llegó una alternativa: la estimulación cerebral profunda, una intervención que se usa principalmente en otras enfermedades neurológicas y que en casos especializados de Tourette puede aplicarse. A David le implantaron electrodos en el cerebro y un estimulador en el pecho. "El cerebro tiene cierta plasticidad. Este dispositivo está emitiendo constantemente ondas electromagnéticas como para engañar la zona donde se generaría el Tourette", explica. No habla de una solución mágica: "Todo lo que pueda ser del Tourette es medio a los manotazos. Es todo experimental, es todo tocar a ver si funciona".

Hoy dice que los tics disminuyeron considerablemente y que recuperó algo que había perdido: sentirse cómodo consigo mismo. "Decidí hacérmela porque quería mejorar mi calidad de vida", afirma.

Su reclamo no es contra la pasajera ni la empleada

David no apunta contra la mujer que dio aviso ni contra la asistente de embarque. "No es algo contra la señora que habló porque tenía miedo ni un problema con la chica de embarque", aclara. Y agrega: "Yo entiendo que los pasajeros de un vuelo tengan miedo cuando hay un pibe gritando cualquier cosa. Lo entiendo porque ellos no tienen que ser los que están capacitados". Su reclamo apunta a la empresa: "No es con la chica de embarque. Seguramente la pasó peor que yo esa noche. Es con la empresa".

Pide información y capacitación para quienes trabajan en lugares donde una frase puede activar un protocolo de seguridad. "Creo que si yo no me animo a hacer esta nota, va a seguir pasando porque no tiene difusión", sostiene.

Hace unos meses inició, a través de una abogada, una mediación prejudicial. Según contó, la instancia se fue prorrogando por pedidos de la aerolínea y se cerró a fines de agosto por incomparecencia de la empresa. "Actualmente nos encontramos realizando las últimas averiguaciones y culminando los detalles para presentar los primeros días de octubre una demanda por daños y perjuicios derivados del incumplimiento del contrato del transporte aéreo a partir de un acto discriminatorio ante el fuero Civil y Comercial Federal", señaló.

Para informarse sobre el síndrome de Tourette se puede contactar a Andrea Bonzini, fundadora de Tourette Argentina, en Instagram y Facebook (@touretteargentina) o por mail a [email protected].

Más para leer

Sociedad
Sáenz entregó una silla de competencia a una campeona salteña y dejó una frase que retumba en los clubes
Sociedad
Rawson se prepara para el risotto más grande del mundo: el dato que nadie esperaba
Sociedad
Santa Cruz ya tiene alcohol cero, pero estos tres peligros en la ruta siguen matando
Sociedad
Los colectivos de Salta quedarían con menos frecuencia: la advertencia que ya llegó a SAETA
Sociedad
Después de 35 años, el agua de miles de tucumanos pasa por una obra clave: qué se renovó
Sociedad