Tiene el pivote más moderno, pero el agua se le escapa: los tres datos que nadie mira

Un productor puede tener el pivote más moderno del campo y aun así ver cómo el agua se le escapa en sectores que no rinden. La clave está en un dato que el equipo solo no puede darle: dónde, cuándo y cuánto regar de verdad.

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Tiene el pivote más moderno, pero el agua se le escapa: los tres datos que nadie mira
Tiene el pivote más moderno, pero el agua se le escapa: los tres datos que nadie mira

El riego por pivote central se consolidó como una pieza clave de la agricultura moderna: cubre grandes superficies, automatiza la entrega de agua y logra buenos niveles de uniformidad. Pero hay una diferencia que muchos productores todavía no registran: tener tecnología de riego no equivale a usar el agua de forma eficiente. La discusión hoy ya no pasa solo por cuánto regar, sino por dónde, cuándo y cómo hacerlo.

Con una incertidumbre hídrica que crece y costos de producción que no aflojan, mejorar la eficiencia exige algo más que operar bien los equipos. Hace falta información sobre lo que el cultivo realmente necesita y sobre la variabilidad que existe puertas adentro de cada predio. Ahí entran en juego las imágenes satelitales, los sensores y los sistemas de aplicación variable.

El punto de partida: cuánta agua pide el cultivo

Todo arranca por estimar la demanda hídrica. La herramienta central es la evapotranspiración, es decir, el agua que pasa a la atmósfera por evaporación del suelo y por transpiración de las plantas. Para calcular las necesidades de un cultivo se cruza la evapotranspiración de referencia, que refleja las condiciones atmosféricas, con un coeficiente que describe las características y la etapa de desarrollo del cultivo.

Históricamente esa estimación se hizo con estaciones meteorológicas, bandejas de evaporación y otros instrumentos. Siguen siendo insustituibles, pero arrastran una limitación de fondo: una estación representa un entorno determinado y no capta toda la variabilidad que hay dentro de un predio.

Dos sectores de un mismo campo pueden diferir en suelo, topografía, disponibilidad de agua y desarrollo vegetal. Por eso, aun con una demanda promedio bien calculada, hay lotes que reciben más agua de la necesaria y otros que quedan en déficit.

La mirada desde el satélite

Las imágenes satelitales permiten seguir la evolución de los cultivos y estimar la evapotranspiración en distintas zonas de una superficie agrícola. Con modelos basados en el balance de energía de la superficie se puede estimar el flujo asociado a evaporación y transpiración y, desde ahí, calcular el consumo de agua. Por ejemplo, determinar espacialmente la demanda en mm/día.

Esa información sirve para reconocer diferencias espaciales en el uso del agua, detectar sectores con comportamientos anómalos y afinar la programación del riego. También ayuda a encontrar problemas que no se ven desde el camino ni con una inspección superficial del cultivo.

Nada de esto reemplaza las mediciones a campo ni el conocimiento del productor. El mayor provecho aparece cuando las imágenes se combinan con datos meteorológicos, sensores de humedad del suelo y observaciones agronómicas. Así se arma una visión más completa del estado del cultivo y las decisiones de riego se toman con mejor respaldo.

Regar distinto según el sector

La variabilidad interna plantea una pregunta incómoda: ¿tiene sentido aplicar la misma cantidad de agua en toda la superficie que cubre un pivote central?

El riego de precisión responde definiendo zonas de manejo y aplicando láminas o tasas diferentes según lo que pida cada sector. Para eso integra información sobre suelo, desarrollo del cultivo, evapotranspiración y humedad disponible.

Los sistemas de tasa variable permiten modificar la entrega de agua mientras el pivote se desplaza. El equipo se ajusta a las necesidades de cada zona en lugar de operar con una estrategia uniforme para todo el predio.

Ahora bien, implementarlos exige una evaluación técnica y económica. Hay que definir el tamaño adecuado de las zonas de manejo, comprobar la uniformidad de aplicación, analizar el efecto sobre las unidades de bombeo y determinar si los ahorros de agua y energía justifican la inversión. La tecnología tiene que traducirse en beneficios concretos para el productor y no quedarse en sumar automatización.

Químicos con el agua de riego: oportunidad y recaudos

Los pivotes también permiten aplicar productos con el agua de riego. Lo habitual es el fertirriego con fertilizantes, pero también existe la quimigación con otros fitosanitarios: fungicidas, herbicidas e insecticidas, entre otros. Estas alternativas integran operaciones, bajan costos y abren la chance de mejorar la distribución de insumos, siempre bajo condiciones técnicas apropiadas.

Aplicar químicos con el agua exige cuidado especial en la formulación de las soluciones madre y en los caudales de inyección. La lámina aplicada es otro punto de control: con láminas bajas el producto queda en la canopia del cultivo, útil para insecticidas o fungicidas; con láminas mayores llega al suelo, donde están algunas malezas indeseables.

La quimigación no es una solución universal. Hay que verificar que el producto esté autorizado para ese uso, asegurar una distribución adecuada y cumplir las exigencias de seguridad y protección ambiental. La decisión debe apoyarse en la eficacia demostrada, las características del cultivo y las condiciones de operación del sistema.

Medir para saber si funciona

Incorporar tecnología obliga a evaluar sus beneficios reales. No alcanza con estimar el ahorro potencial: hay que medir el agua aplicada, la energía utilizada, la respuesta del cultivo y los costos de operación.

En riego de precisión también hay que comprobar que los cambios de tasa se traduzcan en una distribución adecuada dentro de cada zona. Los sensores y sistemas de control facilitan la tarea, pero necesitan instalación, calibración y mantención correctas.

La evaluación técnico-económica debe mirar las particularidades de cada establecimiento. Lo que conviene en una explotación de gran superficie no necesariamente sirve para un productor de menor escala. Por eso la investigación aplicada, las experiencias demostrativas y la capacitación cumplen un papel central para transferir estas tecnologías al sector agrícola.

De aplicar agua a aprovecharla

El futuro del pivote central no depende solo de tener equipos más modernos, sino de usarlos con información y criterios de manejo adecuados. Las imágenes satelitales muestran la variabilidad de los cultivos; los sensores informan las condiciones del suelo; los sistemas de aplicación variable permiten ajustar el riego a cada zona.

Estas herramientas amplían las chances de mejorar la eficiencia hídrica, reducir costos y fortalecer la productividad. Su éxito, sin embargo, depende de integrar tecnología, conocimiento agronómico, evaluación económica y una operación adecuada de los equipos.

La meta no es aplicar menos agua sin más, sino lograr que una mayor proporción de la que se aplica quede disponible para el cultivo y aporte de verdad a la producción. El desafío del riego moderno es pasar de la aplicación uniforme a un manejo informado y preciso, donde cada decisión responda a las necesidades reales del campo.

(*) Octavio Lagos es doctor en Ingeniería, profesor asociado del Departamento de Recursos Hídricos de la Facultad de Ingeniería Agrícola de la Universidad de Concepción (Chile) y director del Consorcio Tecnológico del Agua (CoTH2O). Es Ingeniero Civil Agrícola por la Universidad de Concepción, completó en 2005 una maestría en Ingeniería Agrícola con especialización en recursos hídricos, en 2008 obtuvo el Doctorado en Ingeniería en la Universidad de Nebraska Lincoln (Estados Unidos) y entre 2017 y 2018 realizó un postdoctorado en la Universidad de California Davis. Investiga la medición y el modelado de la evapotranspiración anual en cultivos y huertos frutales, la ingeniería de riego (aspersión y microrriego) y el uso de teledetección para estimar la demanda de agua, con proyectos ligados a recursos naturales en escenarios de sequía, variabilidad y cambio climático.

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