Tiene 28 años, seis casas y un problema que no esperaba: quién entra y quién queda afuera
Sociedad

Tiene 28 años, seis casas y un problema que no esperaba: quién entra y quién queda afuera

Un joven de 28 años administra seis casas para personas sin hogar en España y hay un dueño que se las deja a un precio que casi no existe en el mercado. Pero el problema no es conseguir inmuebles: es decidir quién entra y quién queda afuera.

Javier Cascón nació en Tudela en 1998 y hoy administra seis viviendas en España destinadas a personas sin hogar. Cuatro son propias y dos llegaron por dueños que conocieron el proyecto y quisieron sumarse. La iniciativa, que empezó como algo personal, hoy combina alojamiento con reinserción social y laboral.

En diálogo con La Vanguardia, el joven explicó cómo sostiene la estructura y se detuvo en la parte más incómoda: decidir a quién se le abre la puerta cuando los pedidos superan los lugares disponibles.

El departamento de Barcelona que se paga con 139 euros

Uno de los inmuebles está en Barcelona. Llegó por un empresario que lo vio en los medios y se comunicó con él. “En el caso de Barcelona, el propietario nos deja un piso por 139,15 euros al mes”, relató Cascón.

El acuerdo le permite a una persona en situación vulnerable tener un techo mientras avanza en su proceso de reinserción. En Valencia, en tanto, otro propietario cedió una vivienda con una condición particular: los residentes pueden empezar a pagar un alquiler muy por debajo del precio de mercado cuando mejoran su situación y consiguen trabajo.

Por las seis casas pasaron hasta ahora 35 personas. La cantidad de residentes depende del tamaño de cada inmueble: en algunas conviven tres, en otras vive una sola persona.

“Hay más personas interesadas que plazas disponibles, así que seleccionamos cuidadosamente a quién podemos acoger”, señaló.

Cuatro empleos para sostener el proyecto

Cascón trabaja por cuenta ajena y vuelca sus ingresos a la iniciativa. El sueldo de su esposa María, enfermera, cubre los gastos familiares. Hubo años en los que llegó a combinar cuatro trabajos para que el proyecto siguiera en pie. Hoy se ocupa de la gestión de redes sociales y de tareas puntuales.

El objetivo no termina en el techo. La idea es que quienes llegan recuperen hábitos, estabilidad y autonomía para volver al mercado laboral. Por eso, junto a su esposa, puso en marcha dos emprendimientos para generar empleo: un quiosco de prensa en Madrid y un servicio de cabina de fotos para bodas, bautismos y eventos corporativos.

“Como sabemos que el empleo es un factor clave para su integración, hemos creado iniciativas propias para generar puestos de trabajo”, explicó.

La parte más difícil: elegir a quién alojar

Cuando los recursos no alcanzan para todos, la decisión se vuelve pesada. Cascón contó que recibe historias complejas, como familias numerosas que viven en espacios precarios y no pueden ingresar porque las viviendas disponibles son demasiado chicas.

“Soy un chaval de 28 años, un niñato, para decidir si alguien puede vivir en una casa o no”, dijo sobre esa responsabilidad.

El matrimonio proyecta consolidar lo que ya tiene y ampliar la iniciativa en Guadalajara, en un pueblo de menos de 100 habitantes. La intención es ofrecer casas más accesibles y oportunidades laborales en sectores como el campo, la hostelería y el cuidado de personas mayores.

Para Cascón, las viviendas deben funcionar como un trampolín: que quienes lleguen reconstruyan su vida y, cuando estén en condiciones, dejen el lugar a otra persona que lo necesite.

Siguiente nota Internacional

La Argentina le abrió la puerta a Flávio Bolsonaro y Brasil ya prepara su respuesta

Seguí leyendo

Elegí tu provincia

Para ver tu edición local