Tiene 106 años, nació en un pueblo de Santiago del Estero y confesó su secreto: "Una cervecita"
Nació en un paraje rural de Santiago del Estero, llegó a Buenos Aires con 22 años y hoy es la vecina más longeva de Hurlingham. A los 106, reveló cuál es su secreto para la longevidad y no tiene nada que ver con dietas ni rutinas.
Cornelia de Jesús García de Villalba nació en Llajta Mauca, un paraje rural y antigua estación ferroviaria de Santiago del Estero, y hoy es la vecina más longeva de Hurlingham. En el barrio la conocen como "la abuela Cuñi" y aseguran que el número 106 le queda chico para describirla.
Llegó a Buenos Aires con 22 años. Trabajó como cocinera, empleada doméstica y modista. Su habilidad para la costura, el tejido y el bordado se corrió de boca en boca por el vecindario, y con los años se convirtió en una de las figuras más queridas de la zona.
Una vida que no puede resumirse en una sola escena
Cuando le preguntan por el recuerdo más lindo de su vida, Cuñi se niega a elegir uno. "Todos, me pasó cada cosa linda", asegura. Fueron los años de trabajo, los afectos, las fiestas y también las dificultades los que armaron una historia que ya lleva más de un siglo.
Su mayor orgullo son sus tres hijos, sus 11 nietos y sus 10 bisnietos. "Soy rica con todos los nietos", repite. Dos de ellos decidieron tatuarse la palabra "abuela" en su honor.
A los 99 años protagonizó una escena que la familia todavía recuerda: durante un show de Los Palmeras en el Luna Park, bailó por los pasillos del teatro desde la fila quince hasta el pie del escenario. El tango es su debilidad y en cada cumpleaños insiste en que todos se levanten a bailar.
Los 100 en pandemia y un susto que no la detuvo
Cumplió un siglo en plena cuarentena. Temía que nadie pudiera ir a saludarla, pero vecinos, amigos y parientes se juntaron frente a su casa con música, comida y un pasacalles. La fiesta se hizo igual, aunque a través de las rejas.
Cuando le preguntan por el secreto de su longevidad, responde con humor: "La cervecita". Detrás de la broma hay una vida de rutina activa y buena salud. Incluso después de un accidente en el que fue atropellada mientras iba a cobrar su jubilación, se levantó y siguió caminando.
En el barrio no solo la conocen por sus empanadas y sus fiestas. Durante años se ocupó de cuidar a una vecina que no tenía familia: la acompañaba, le compraba los medicamentos y le organizaba los turnos médicos.
Boca, boxeo y una memoria que viaja al pasado
Le gusta leer, mirar las noticias, comprar revistas de espectáculos y seguir los escándalos de la televisión. Es fanática de Boca Juniors y del boxeo, deporte que todavía mira y comenta a los gritos. La inteligencia artificial y los celulares siguen siendo un misterio para ella.
Uno de sus rasgos más llamativos es que recuerda con mayor claridad los hechos lejanos que los recientes. Puede pasar horas hablando de su infancia en Santiago del Estero, de sus papás y del ferrocarril en el que trabajaban.
Cuñi enviudó en 1994 y decidió no volver a tener pareja. Sus hijos, sus nietos y los encuentros familiares ocuparon ese lugar. Hoy la visitan, toman mate con ella y la acompañan en sus salidas. Su enseñanza no tiene grandes secretos: sacrificio y, sobre todo, mantenerse unidos.