Tenía deudas con prestamistas, desapareció y su papá escuchó algo raro en la última llamada
¿Qué fue lo último que le dijo Franco a su papá antes de desaparecer? La llamada duró poco, pero alcanzó para que Daniel sospechara lo peor: "Lo escuché como con miedo".
Franco Aguirre tiene 25 años y no aparece desde el 8 de septiembre. Su padre, Daniel, cree que está "apretado o secuestrado" por prestamistas informales con los que su hijo había contraído deudas antes de esfumarse. "Estos tipos no son del barrio", advirtió.
El joven vive en el barrio Triángulo y Moderno y desde su desaparición integra la lista de personas buscadas por la Policía de Investigaciones. Hubo un contacto telefónico que encendió todas las alarmas: habló desde un número desconocido, dijo que estaba bien, pero su padre notó algo extraño en la voz.
Una vida de trabajo y fútbol
Daniel vive en la zona de Saavedra al 5000, en un barrio de trabajadores, y se desempeña en una empresa de seguridad donde también había conseguido empleo su hijo. Franco trabajó allí casi dos meses, hasta su desaparición. Había cursado hasta segundo año de la secundaria y tuvo distintos empleos. Hace dos años formó pareja con una mujer que tenía un hijo, al que según su padre "quiere mucho y se hizo cargo como propio".
El muchacho habría pedido dinero en dos oportunidades por montos que no superan el millón y medio de pesos. "Tengo idea que estaba metido en tres o cuatro préstamos, pero se juntaron deudas de muchos pesos de interés. Una vez él pidió 500 mil pesos y otra más o menos lo mismo", contó Daniel. Y agregó: "Su vida es laburo, la casa y jugar al fútbol. Amigos que yo le conocí no tiene muchos".
La última vez que lo vio fue un domingo, cuando estaba con su hermano. El martes se fue de esa casa con una mochila, documentos y celular. Los mensajes que le mandaron nunca tuvieron respuesta.
Intereses imposibles y extorsiones
Las cifras que le reclamaban al padre por la deuda de Franco son difíciles de creer. "Uno me pidió el 10 por ciento por día, él había pedido 500 mil y nos pedían un pago de 50 mil por día, sólo de interés", relató. En un momento hizo un arreglo con un acreedor al que Franco le debía 1,2 millones: siete quincenas de 180 mil pesos. Pero cuando su hijo desapareció, dejó de pagar.
Otra gente le dijo que Franco había pedido dos millones y le exigían un total de 4,5 millones. "No se puede pagar eso. Me extorsionaban y vinieron a casa", sostuvo. El 20 de agosto, tres jóvenes y un hombre que manejaba un auto se presentaron en su domicilio para reclamar el dinero. Daniel llamó a la policía sin que se dieran cuenta, les entregó 250 mil pesos y los efectivos detuvieron a los visitantes. Sin embargo, la plata nunca apareció y los sospechosos quedaron en libertad porque eran menores de edad.
Según Daniel, lo extorsionaron tres chicos que "no pasaban de los 17 años". Otro muchacho se comunicó con él para decirle que esos pibes eran de la villa Moreno y que les pagan unos mangos para cobrar, pero que no son los prestamistas. "El trato no es malo cuando vienen a molestarme; por lo menos no me pusieron un fierro arriba de la mesa", agregó.
La llamada que preocupó a todos
El 5 de septiembre, Franco se comunicó con su padre. "Me dijo que estaba bien, pero lo escuché como con miedo. No habló del celular de él, era un número desconocido", recordó Daniel. La mujer con la que estaba le contó que habían pedido plata para comprar ropa en el shopping y para ir a McDonald's. En un momento, Franco le dijo a su padre que se iba a matar o desaparecer. "Le dije que no lo iban a hacer boleta", señaló.
En esa llamada, el joven aseguró que estaba haciendo changas, pero su padre no quedó tranquilo. "Es medio raro todo. Mi hermano dice que se habrá quedado con un vuelto de algo, pero no creo", expresó. La policía de Paraderos de PDI le dijo que lo están buscando por todos lados y le preguntaron muchas cosas de la vida anterior de Franco.
De momento, el joven se comunicó una sola vez en veinte días. Su padre sostiene que lo escuchó nervioso, distante y como "hablando mientras lo mira alguien".
Otros casos de extorsión en la región
El 17 de septiembre, un hombre de 25 años denunció que dos personas fueron hasta su vivienda para reclamarle el pago de una deuda y lo amenazaron con balear la propiedad. Intentaron atacarlo con un destornillador y, como no tenía dinero, se llevaron su celular y una moto. Los sospechosos fueron encontrados junto al vehículo en un pasillo de zona oeste, acompañados por una oficial de Policía que también quedó detenida.
El operativo del Comando Radioeléctrico permitió localizar la motocicleta en Esquiú al 6100. Allí fueron aprehendidos Darío Fernando A., de 53 años; Juan Daniel R. D., de 26; y Gisela Dora R. D., de 42. Se secuestró un destornillador y el teléfono denunciado como robado.
El Informe de Gestión 2025 de la Fiscalía General y de los Ministerios Públicos Fiscales destaca una fuerte ofensiva contra las modalidades complejas de extorsión y usura, vinculadas a redes de criminalidad organizada. En la provincia, la persecución penal se concentró en bandas dedicadas a las "extorsiones a comerciantes". Una vez capturados e imputados, la Justicia registró la condena de 81 personas bajo la calificación de extorsión. La Fiscalía Regional 2, con jurisdicción en Rosario, concentró la enorme mayoría de estos casos con 74 condenados.
Las investigaciones fiscales de 2025 y 2026 exponen un modus operandi donde la usura es la puerta de entrada a la extorsión violenta: primero la captación digital, con estructuras criminales que utilizan redes sociales falsas ofreciendo préstamos rápidos a personas vulnerables. Ante el cobro de tasas usurarias impagables, los delincuentes escalan las amenazas, que inician de forma verbal, pasan al envío de imágenes intimidantes y culminan con el despliegue de grupos armados en los domicilios de las víctimas.