Tenía 23 y dejó la facultad: hoy es la primera mujer que guía las balsas del Aluminé
Dejó la facultad a los 23 para apostar por el río donde se crió. Hoy Gala Cappeletti Murphy es la primera mujer habilitada como guía de rafting de Neuquén y comanda su propia empresa en Aluminé. Lo que encontró en el agua, y lo que todavía sueña sumar...
Gala Cappeletti Murphy nació y se crió en Aluminé, y a los 27 años se convirtió en la primera mujer habilitada como guía de rafting de la provincia del Neuquén. Está al frente de Abra Ancha Rafting, un emprendimiento de turismo aventura que busca que cada visitante conozca, disfrute y aprenda a cuidar el río.
Su vínculo con el agua arrancó mucho antes de que imaginara que podría vivir de ella. De chica practicó kayak y sintió siempre una atracción especial por la naturaleza. Convertirse en guía y emprendedora, en cambio, no estaba en sus planes. “Jamás imaginé estar haciendo lo que hago y mucho menos vivir de ello”, reconoce.
De unos remos a dos balsas completas
El proyecto apareció casi sin buscarlo. Gala ya trabajaba como guía para otras empresas de Aluminé cuando empezó a conversar con su pareja sobre la posibilidad de tener algo propio. Primero llegaron unos remos. Después, una balsa. Siguieron sumando equipamiento hasta que un día se encontraron con dos balsas completas y capacidad para recibir a 12 personas.
“Ahí dijimos: ‘Ya estamos, ¿por qué no? Lo hacemos’”, recuerda. La decisión implicó asumir riesgos: dejó sus estudios para dedicarse de lleno al emprendimiento y comenzó a tramitar las habilitaciones ante la Provincia y Prefectura.
Tenía apenas 23 años y sabía que el desafío era doble: entrar con una propuesta nueva a una actividad que llevaba alrededor de dos décadas en la localidad y hacerlo como una mujer joven al frente de la empresa. “Mi mayor temor era estar a la altura y que la gente pudiera darnos la oportunidad de conocernos”, admite.
Esa incertidumbre se transformó en una motivación para cuidar cada detalle. “Para nosotros no podía haber margen de error. Siempre quise tener todo en orden, que nunca faltara nada: habilitaciones, permisos, estar en regla”. Abandonar nunca fue una opción. “Jamás. Estoy feliz y segura de lo que decidí hacer. Al final siempre quiero más, quiero seguir creciendo y sumando”, asegura.
El río como casa
Cuando Gala habla del río Aluminé, habla de su casa. Para ella, ahí está una de las grandes fortalezas turísticas de la localidad. Sus distintos sectores permiten armar experiencias para públicos diversos: desde flotadas tranquilas y actividades educativas hasta recorridos de rafting para quienes buscan más adrenalina. A eso se suman los paisajes cordilleranos, la vegetación y las aguas de deshielo.
“Aluminé, en materia de rafting, es único por el río. Tiene sectores fuertes y otros calmos, y eso hace que tengamos una amplia variedad de circuitos y actividades”, explica. Pero hay algo que le importa todavía más: poder mostrar el lugar donde nació. “El simple hecho de estar en el agua con la gente siempre me emociona. Tener la suerte de contarle a otros sobre tu lugar, el lugar que amás y donde naciste, no tiene precio”, expresa.
Esa relación es la que intenta transmitir en cada salida. La propuesta no se limita a subir a una balsa y atravesar los rápidos: la idea es que el visitante entienda el ambiente que está recorriendo. “Buscamos que vivan el rafting al cien por ciento, sin correr, sin prisas”, señala. Durante las excursiones comparten conocimientos sobre las características del río, sus corrientes, los paisajes y la naturaleza. “Conocer el río es una gran forma de después respetarlo y cuidarlo. Queremos que la gente se enamore tanto del río Aluminé como nosotros”, resume.
Una experiencia con sabor a hogar
En Abra Ancha, Gala participa de casi todas las etapas. Atiende las reservas, recibe a los pasajeros, guía las excursiones, comparte la merienda y vuelve a encontrarse con ellos al cerrar la jornada. Ese contacto cercano es parte de la identidad que eligieron.
La experiencia sigue incluso cuando las balsas ya salieron del agua: al finalizar esperan las tortas fritas, los dulces y otras preparaciones caseras hechas por integrantes del propio equipo. “Queremos que venir a hacer rafting no sea simplemente una actividad donde pagás, la hacés y te vas. Tratamos de formar vínculos con la gente y generar experiencias cuidadas. Queremos ser cálidos y no perder lo familiar”, explica.
Hoy trabajan de manera articulada alrededor de siete personas. Su pareja es socio y “mano derecha”; su suegra prepara las meriendas y colabora con la logística; su sobrino se ocupa de la fotografía, el traslado y la atención de los pasajeros; y se suman guías y amigos en las experiencias de rafting y kayak. Es, en buena medida, un proyecto construido alrededor de los vínculos y de una pasión compartida.
Una mujer al frente de la aventura
En un ámbito históricamente asociado a una mayor presencia masculina, Gala reconoce que todavía sorprende que sea ella quien conduzca una balsa y, al mismo tiempo, esté al frente de la empresa. “Algo que nos hace distintivos y que resulta raro es ver en esta clase de actividades a una chica”, cuenta. Liderar siendo mujer y joven también implicó demostrar que podía hacerlo.
Cuatro años después de aquella primera apuesta, el emprendimiento sigue ampliando sus horizontes. Gala incorporó la habilitación para realizar guiadas de kayak y tiene en trámite una nueva actividad acuática.
El próximo objetivo es más ambicioso: transformar el proyecto en una empresa integral de turismo aventura que sume propuestas terrestres, acuáticas y aéreas, además de recorridos guiados por Aluminé. Sueña con mostrar cada rincón de su pueblo, contar sus historias y anécdotas, transmitir su cultura y ayudar a interpretar la naturaleza que lo rodea.
Para Gala, Aluminé conserva justamente aquello que muchos viajeros salen a buscar: tranquilidad, naturaleza y autenticidad. “Todavía conservamos ese aire de pueblo de cordillera. Hay mucha paz, paisajes naturales, flora, fauna, montañas, ríos y lagos. Aluminé no debería pasar desapercibido”, sostiene.
Su propia historia parece confirmar esa convicción. Lo que empezó con unos remos, una balsa y la pregunta de si valía la pena intentarlo terminó siendo un proyecto de vida. Por eso, cuando le preguntan qué les diría a quienes piensan apostar por Neuquén, Gala vuelve al mismo punto desde donde arrancó su aventura: hacer aquello que apasiona. “Que se animen, que apuesten. Neuquén tiene mucho para ofrecer”, afirma.
Quienes viajen a Aluminé y quieran hacer rafting en el río pueden contactarse con Gala y el equipo de Abra Ancha Rafting a través de Instagram y Facebook: Abra Ancha Rafting.