Tenía 12 años y murió en un campamento: el arco de fútbol que ahora cambia las reglas en Río Negro
Marcelo Angriman es abogado y profesor de Educación Física. Después de capacitar a cientos de docentes en Cipolletti, dejó una frase sobre los arcos de fútbol y la Ley Joaquín que obliga a revisar cada patio de escuela.
Un arco mal fijado, materiales gastados, un espacio que nadie revisó antes de que empezara la clase o una actividad que no contempla cómo es el grupo. Muchas veces el accidente se evita con gestos simples que se pueden detectar antes de que ocurra.
Esa idea atravesó "Herramientas legales para el ejercicio de la docencia actual – Saber para no temer", la capacitación que se dictó en Cipolletti para acercar herramientas legales y de prevención a docentes, profesores de Educación Física e instructores.
Dos jornadas y un respaldo oficial
La actividad se repartió en dos encuentros, uno en agosto y otro en septiembre. El Consejo Provincial de Educación de Río Negro la declaró de Interés Educativo, mientras que el Concejo Deliberante de Cipolletti le dio el mismo reconocimiento en el ámbito municipal.
Entre los objetivos que fijó la resolución aparecen brindar conocimientos legales ligados a la práctica docente, ofrecer recursos para actuar en situaciones complejas y desarrollar herramientas para anticipar riesgos.
La propuesta la encabezó Marcelo A. Angriman, abogado, profesor nacional de Educación Física y docente universitario, que hace años trabaja sobre el cruce entre derecho, educación, actividad física, responsabilidad y prevención.
Más de 400 asistencias
El informe posterior a la capacitación registró 222 asistencias el 28 de agosto y 215 el 4 de septiembre: 437 en total. La encuesta que se hizo después reunió 108 respuestas, y Salud y Vida en la Naturaleza fueron los temas que más interés despertaron para futuras instancias de formación.
Más allá de los números, las jornadas dejaron una pregunta que recorre la tarea de todos los días: ¿qué se puede hacer antes para evitar una situación de riesgo?
Angriman ya había puesto esa preocupación sobre la mesa en una entrevista con Río Negro del 4 de abril, titulada "Educar para evitar tragedias". Sobre la formación docente sostuvo que, cuando los profesores incorporan conocimientos sobre cómo minimizar riesgos, actuar ante un accidente y tomar decisiones, "se vuelven actores operativos de la prevención".
Además los describió como «excelentes metodólogos» y remarcó que es desde la convicción —más allá de la obligación— donde se consiguen más y mejores resultados.
El arco que no debe atajar vidas
Entre las imágenes que surgieron de la capacitación hay una ligada a un tema que acaba de avanzar en Río Negro. Sobre la figura de un arco de fútbol se lee: "Que el arco no ataje vidas", con una referencia a la Ley Joaquín.
Joaquín Gatto tenía 12 años cuando murió el 5 de enero de este año durante un campamento en Junín de los Andes. Un arco de fútbol sin anclaje cayó sobre su cuerpo y le provocó las lesiones que derivaron en su muerte.
El caso abrió el debate sobre las condiciones de seguridad de estas estructuras. En Río Negro, un proyecto que busca incorporarlas expresamente a la legislación provincial tuvo sanción en primera vuelta en la Legislatura.
La iniciativa alcanza a arcos de fútbol, handball, hockey y rugby, aros de básquet y postes de vóley, entre otros elementos, que deberán contar con sistemas de anclaje o contrapeso para evitar que se vuelquen. También prevé verificar el anclaje antes de cada actividad y hacer inspecciones técnicas periódicas.
Meses antes de ese avance legislativo, Angriman había señalado que las normas son necesarias cuando la prevención no logra instalarse como hábito. "El tener que imponer una norma para obligar al cuidado demuestra la falta de cultura preventiva que posee la población en general", afirmó.
Para el especialista lo central es anticiparse. Más allá de un arco o de una infraestructura puntual, importan el control de los espacios, la planificación, las condiciones físicas para practicar y el cuidado de quienes participan.
Prevenir, según su mirada, implica una capacidad que excede lo deportivo. "Prevenir es, en definitiva, tener una visión periférica de la vida. Un advertir la presencia del otro y eso debe ser trabajado desde la infancia", había explicado a este diario.
Esa mirada quedó condensada en las imágenes de las jornadas: mensajes breves para situaciones cotidianas, pensados para que docentes e instituciones detecten un riesgo antes de tener que actuar frente a sus consecuencias.
Planificar también es cuidar
La capacitación no se quedó en la exposición de conceptos legales. Como parte de la propuesta se hizo un concurso de imágenes y reflexiones para traducir la prevención a situaciones reconocibles de la vida escolar y deportiva.
"Planificar es cuidar", dice una de las producciones. La imagen reúne acciones previas a una clase: conocer a los estudiantes, adaptar las actividades, revisar y organizar el espacio y los materiales, garantizar condiciones de seguridad y trabajar con una cantidad adecuada de alumnos.
Otra concentra el mensaje en tres pasos: "Revisate, entrená y jugá, en ese orden", en un contexto donde se conocieron situaciones críticas durante competencias deportivas de fin de semana. Una tercera plantea la necesidad de un "gimnasio seguro", con material, instalaciones, infraestructura y planificación adecuada.
Las producciones funcionan como recordatorios de una idea común: prevenir no significa dejar de hacer la actividad, sino identificar antes los riesgos y reducirlos.
Es una concepción que Angriman también había resumido en aquella entrevista: "No se debe dejar de hacer, sino hacer mejor". Para el especialista, la prevención debe enseñarse y entrenarse desde la infancia, y no quedar reducida al conocimiento de una norma.
RCP y desfibriladores: prepararse para actuar
La Ley nacional 27.159 promueve la prevención de la muerte súbita mediante la creación de espacios cardioprotegidos. Su reglamentación fija condiciones para determinados establecimientos deportivos: disponibilidad de desfibriladores, capacitación del personal y protocolos de actuación.
Ante una persona que pierde el conocimiento y no respira normalmente, la recomendación es activar de inmediato el sistema de emergencias, comenzar las compresiones torácicas y usar un DEA en cuanto esté disponible, siguiendo sus instrucciones.
La capacitación en estas maniobras y la planificación de una respuesta rápida forman parte de una cultura preventiva que involucra tanto a las instituciones como a quienes organizan y supervisan actividades físicas.