“Tengo la chispa divina”: la emoción de la comunidad judía tras frenar el desalojo en Flores
El desalojo se frenó, pero la venta sigue en pie. Lo que nadie esperaba es lo que pasó adentro del templo cuando la orden del juez quedó en suspenso.
Tras más de tres horas de tensión, los fieles que permanecían en la sinagoga de Flores respiraron aliviados: el desalojo ordenado por un juez no se concretó. Con lágrimas y abrazos, celebraron haber podido quedarse en el lugar y resaltaron la unión que los mantuvo firmes durante el conflicto.
“Una alegría porque era lo justo”, dijo uno de los miembros de la comunidad, en referencia a lo ocurrido en el edificio de la calle Helguera al 280. Según explicó, la venta del inmueble no quedó sin efecto, pero sí se frenó la medida de desalojo.
En el interior del templo permanecen alrededor de 15 personas, que aseguraron que continuarán allí mientras se define cómo seguirá la situación. “Vamos a permanecer acá”, sostuvo uno de los integrantes, aunque reconoció que todavía no saben cómo se resolverá el conflicto.
La emoción también apareció en el testimonio de otro miembro de la comunidad, que destacó el resultado de la resistencia y habló de la importancia del templo para quienes forman parte de la institución.
“Gracias a Dios logramos recuperar el templo”, afirmó. Según contó, sus compañeros le transmitieron que estaban satisfechos con el trabajo que había realizado durante la jornada.
En otro de los testimonios, un integrante de la comunidad sostuvo que el conflicto alrededor del inmueble se fue “tergiversando” con el paso de los años. Explicó que la propiedad habría quedado a cargo de un rabino hace entre 25 y 30 años y que, según su versión, posteriormente se tomaron decisiones sin el consentimiento de los mayores que habían fundado el lugar hacía 70 años.
También se refirió a la situación actual del inmueble y aseguró que el comprador “no quiere saber absolutamente nada de voltear esta propiedad”.
Respecto de la venta, planteó la necesidad de conocer cuál fue su verdadero origen, aunque evitó afirmar que haya existido una falsificación. “No puedo decir que se falsificó porque no está en mi poder decirlo”, aclaró.
“Gracias a Dios, yo tengo la chispa divina de Dios, logramos recuperar el templo. Me están diciendo mis compañeros que ya está, que alcanza y están contentos con el trabajo que hice yo”, completó Natal, uno de los integrantes que esta mañana ya se había acercado a charlar con la prensa.
Mientras el futuro del inmueble continúa sin definirse, los miembros que resistieron el desalojo celebraron haber podido permanecer en el lugar.