«Tenemos que trabajar cuando nada sucede»: el mensaje de una periodista mendocina que vivió el terremoto de 1985
La periodista mendocina Gloria Bratschi vivió el terremoto de 1985 y ahora advierte que Mendoza no está lista para comunicar una catástrofe. Su planteo, que incomoda: la prevención no empieza cuando suena la alarma, sino mucho antes.
Gloria Bratschi, periodista, docente e investigadora mendocina, pidió fortalecer la comunicación del riesgo en Mendoza y sostuvo que la prevención debe empezar mucho antes de que ocurra una catástrofe. Lo hizo durante una entrevista en Café 617, donde explicó por qué la información confiable, la capacitación y la coordinación entre instituciones y comunidad son clave para reducir las consecuencias de los desastres.
«Tenemos que trabajar cuando nada sucede», afirmó Bratschi para dejar en claro que la preparación no puede limitarse a los momentos de emergencia. Su mirada está atravesada por experiencias personales y profesionales que la acercaron a la importancia de comunicar con responsabilidad frente a situaciones críticas.
El terremoto de 1985 y el desafío de informar
Bratschi recordó cómo vivió el terremoto de 1985 mientras trabajaba en radio y, al mismo tiempo, lidiaba con los daños que el sismo había provocado en su propia casa. Después del movimiento, recorrió la ciudad junto a otras personas de la emisora y observó las consecuencias del desastre.
«La impresión increíble de ver casas rajadas, de ver todo lo que estábamos observando, los adobes en la calle», describió.

Al volver a la radio, el equipo se topó con serias dificultades para ordenar los datos y responder a la demanda de información. «Era tal el desorden, era tal el desorden informativo», rememoró sobre aquellas horas en las que no existían los teléfonos celulares ni internet, y las versiones circulaban de boca en boca.
La periodista describió un escenario en el que los rumores complicaban la tarea de informar y aumentaban la incertidumbre de la población. «¿Y cómo parás el rumor? En ese momento había miles de rumores», planteó al reconstruir una experiencia que dejó en evidencia la falta de preparación para afrontar una emergencia de esa magnitud.
«Estábamos desprovistos de todo, no estábamos capacitados, nos había sorprendido», agregó. Tras el terremoto, Bratschi se integró a una comisión asesora en salud mental destinada a los medios y a la población, con el objetivo de contar con herramientas para comunicar durante los días y meses posteriores.
Comunicación y prevención antes de una catástrofe
Para Bratschi, la gestión del riesgo exige información clara y oportuna para que las personas puedan reconocer amenazas y tomar decisiones. En la entrevista advirtió que la falta de formación específica sigue siendo un desafío y propuso incorporar estos contenidos de manera transversal en las carreras y en distintos ámbitos institucionales.
«Porque cuando está bien comunicada, cuando la percepción del riesgo se ha tratado de estimular por todas partes, como corresponde, bueno, la población participa», afirmó. Su planteo apunta a que la prevención sea una tarea compartida y no una responsabilidad exclusiva de los organismos que intervienen cuando ocurre un desastre.
La especialista también vinculó la comunicación con la necesidad de reducir vulnerabilidades y mejorar la preparación comunitaria. En ese sentido, resumió su advertencia con una frase contundente: «Y fíjense que el riesgo que no se gestiona se traduce en un desastre».
La trayectoria de Bratschi muestra cómo las experiencias límite pueden convertirse en un compromiso sostenido con la prevención y la reducción del riesgo. Su mensaje para Mendoza es fortalecer la capacitación, ordenar la información y preparar a la población antes de que una nueva emergencia ponga a prueba la respuesta de toda la sociedad.