Temporal en Las Rosas: el dato que revela la magnitud de la destrucción en 15 minutos
La tormenta que azotó Las Rosas en 15 minutos dejó un tendal de daños: techos volados, postes caídos y una ciudad cubierta de granizo. Pero el dato que más impacta es la cantidad de viviendas afectadas.
Las Rosas amaneció este viernes con un sol pleno y un cielo límpido, pero la postal contrasta con el tendal de daños que dejó el feroz temporal de granizo, viento y lluvia que azotó la ciudad el jueves 27 de marzo a las 9.05. En apenas 15 minutos, el día se hizo noche y la furia del clima puso a prueba a toda la comunidad.
El fenómeno, que algunos vecinos compararon con un tornado, dejó un saldo de al menos una treintena de viviendas con techos volados, incontables árboles y ramas caídas que invadieron calles y veredas, cerca de 50 postes de electricidad y teléfono tumbados y hasta un par de techos de fábricas que salieron volando.
Una ciudad cubierta de hielo
Pasados los minutos de furia, Las Rosas quedó tapada por un manto blanco similar a la nieve, pero que en realidad eran millones de piedras de granizo acumuladas unas sobre otras. Esa masa de hielo tardó varias horas en desaparecer y recién entonces los vecinos comenzaron a reaccionar y a organizar la reconstrucción.
Personal municipal, bomberos voluntarios de Las Rosas y de otras localidades, y cuadrillas de la Empresa Provincial de la Energía (EPE) se desplegaron para evaluar daños y fijar prioridades. En las veredas, escoba en mano y hasta con palas para sacar el granizo, los propios vecinos también removían los restos. Desde la Municipalidad se priorizó la recogida de los escombros más grandes para garantizar la transitabilidad y la seguridad de los peatones.
La luz, de a poco
El suministro eléctrico, cortado apenas comenzó la tormenta, se fue rehabilitando durante la tarde y hacia la medianoche el 95% de la población ya tenía servicio. Para la mañana del viernes solo un barrio seguía sin luz por la gran cantidad de postes caídos. Al término de la jornada, el intendente Javier Meyer aseguró que las tareas de limpieza demandarán al menos tres días más.
El gobierno provincial se hizo presente pasado el mediodía con funcionarios del Ministerio de Igualdad y Desarrollo para relevar los daños y acompañar a los damnificados con ayuda económica y materiales.
Solidaridad que no descansa
No hubo respiro para nadie, y la prisa por levantarse le ganó al cansancio. A la hora de la siesta, el silencio solo se cortaba con el ruido de motosierras cortando ramas y el de los generadores eléctricos que mantenían refrigerados los productos de los comercios.
Si la tormenta mostró su rostro más cruel, el desastre también sacó a flote la mejor versión de la comunidad: una cadena invisible de solidaridad. Vecinos se agolpaban para auxiliar a quienes habían perdido su techo, sobraron manos para juntar chapas y herramientas para intentar volver a colocarlas. No faltó quien ofreció un plato de comida caliente ni quien puso su propia casa para albergar a los que se quedaron sin nada.
Las instituciones abrieron sus puertas para alojar gente y recolectar ropa y calzado. Un grupo de familias preparó viandas la misma noche del jueves para repartir. Tantas fueron las muestras de ayuda que apenas una familia debió pasar la noche en un hotel.
Apenas un día después, la ciudad empezó a recuperar su movimiento habitual. Santa Rosa, la patrona, hizo honor a su mito y desembarcó con furia un par de días antes del 30 de agosto. Ese 27 de agosto de 2026, a las 9.05, quedará grabado en la memoria de los rosenses durante mucho tiempo.