Tartagal suma una base policial que cubrirá 25 barrios: dónde queda y quién la pidió
Los vecinos del norte de Tartagal venían reclamando más presencia policial en sus calles. Ahora la ciudad tiene una nueva base operativa que promete cubrir 25 barrios, pero hay un detalle sobre su ubicación y el personal que la atenderá.
La zona norte de Tartagal tendrá desde ahora una presencia policial reforzada. El ministro de Seguridad, Nicolás Avellaneda, y el intendente Franco Hernández Berni dejaron habilitada la nueva base operativa de la Dirección Motoristas de Emergencia Policial, emplazada en el barrio Norte Grande.
Durante el acto de apertura, Avellaneda agradeció la predisposición del jefe comunal para avanzar en las gestiones que permitieron destinar un espacio al personal policial con la infraestructura necesaria para desarrollar su tarea.
Qué servicios ofrece la nueva base
El flamante edificio cuenta con oficinas de atención al público, dependencias para el personal jerárquico, sanitarios y talleres. Su ubicación fue pensada de forma estratégica para tener operatividad directa en 25 barrios del norte de la ciudad, entre ellos 200 Viviendas, San Antonio, Belgrano, Arturo Illia, Divino Niño, Kilómetro 5 y Cuña Muerta.
Junto al jefe de Policía, Walter Toledo, las autoridades remarcaron la importancia de seguir fortaleciendo las Unidades Especiales, con el objetivo de ampliar la presencia en las calles y desalentar la comisión de delitos.
Del acto participaron funcionarios del Ejecutivo municipal, el concejal Luis Rivero —promotor de la iniciativa— y vecinos de la zona.
Supervisión en la Escuela de Entrenamiento Policial
En la misma jornada, Avellaneda, acompañado por Toledo, recorrió la Escuela de Entrenamiento Policial con asiento en Tartagal para supervisar la labor que se desarrolla allí. El instructor del establecimiento educativo, José Guajardo, explicó los detalles del intenso trabajo en el que participan más de 50 efectivos del Distrito de Prevención N° 4.
Las prácticas incluyen distintas artes marciales adaptadas a la función policial y contemplan una actualización de los protocolos de abordaje basados en la resolución 11267/11, que establece distintos niveles para el uso gradual de la fuerza. Entre esos niveles se incluye la verbalización para evitar el contacto físico, siempre en línea con los estándares internacionales en materia de Derechos Humanos para la reducción o inmovilización del causante.