Tarifas que agobian: la cruda radiografía de los almaceneros de Río Grande sobre la caída de las ventas
¿Cómo impactan las tarifas en los almacenes de barrio de Río Grande? Un referente del sector advierte sobre la caída de las ventas, el cambio en los hábitos de consumo y el cierre de comercios.
Los almacenes de barrio de Río Grande atraviesan un escenario crítico marcado por la caída del consumo, el incremento de los costos y una creciente dificultad para sostener sus estructuras comerciales. El deterioro ya se refleja en cierres, reducción de personal, menos horas de atención y modificaciones profundas en las compras cotidianas.
Luis Schreiber, referente de los almaceneros e integrante de la Cámara de Comercio, describió en radio Fueguina la magnitud del problema: “Está muy duro, las tarifas nos agobian, las ventas están muy caídas, el cambio de compras de la gente que se vuelca evidentemente a lo más barato para poder llegar a fin de mes”, mientras los costos comerciales “subieron un montón”.
El cambio en los hábitos de consumo
La pérdida de poder adquisitivo también transformó los hábitos. Schreiber explicó que los clientes recurren a segundas marcas o directamente sustituyen productos: “Pasar de una gaseosa a un sobre de jugo, los valores son muy diferentes”. Algo similar ocurre con los alimentos: “Pasó mucho con la carne, el cambio de consumo de carne vacuna a carne de pollo o de cerdo”.
El impacto alcanza a la estructura de los negocios. “Hay algunos almacenes que han cerrado”, señaló, además de quioscos y comercios de bebidas, mientras otros “se han achicado a la mitad de lo que eran”. Dijo que algunos establecimientos que tenían “seis, siete empleados, hoy tiene uno o trabaja el dueño”, describió, y concluyó que “ha caído mucho el empleo”.
Ofertas y fiado: las nuevas reglas
Las ofertas se convirtieron, además, en una condición para sostener las ventas diarias. “Hoy si no tenés ofertas para que la gente pueda pasar el día, no trabajás”, afirmó Schreiber, quien contrastó esa realidad con la resistencia histórica del rubro alimenticio: “Hoy se ve la cruda realidad que si no tomás medidas, no existís”.
También señaló que persiste el fiado, aunque con mayores restricciones porque “no se tiene la espalda que se tenía antes”. A esa situación se sumaron mecanismos antes inusuales: “En algunos casos hay compras de cuotas sin interés” para alimentos, una modalidad impensada años atrás.
Con 36 años como almacenero, Luis Schreiber ubicó el momento actual entre los más difíciles que recuerda. Entre las principales razones mencionó las tarifas y ejemplificó que pasó de pagar alrededor de $70.000 de electricidad a $600.000, incluso reduciendo consumos.