Taller textil en Ámberes: Apoyo del Ministerio Fiscal a mujeres víctimas de violencia
En una iniciativa poco común, el jefe de los fiscales de Tucumán se reunió con una organización de Amberes para entregar insumos y poner en marcha un taller de costura. Un proyecto que busca darles herramientas a quienes luchan por salir adelante En el corazón de la comuna de Amberes, en el departamento de Monteros, […]
En una iniciativa poco común, el jefe de los fiscales de Tucumán se reunió con una organización de Amberes para entregar insumos y poner en marcha un taller de costura. Un proyecto que busca darles herramientas a quienes luchan por salir adelante
En el corazón de la comuna de Amberes, en el departamento de Monteros, se teje una historia de esperanza. La organización rural “Corazones Abrigados” recibió un donativo especial del Ministerio Fiscal: máquinas de coser y materiales para un taller textil.
La entrega fue liderada por el ministro fiscal, Edmundo Jiménez, quien no escatimó en elogios para las mujeres que forman parte del proyecto. “Catorce personas son un ejército cuando creen en algo y luchan”, les dijo el jefe de los fiscales, valorando su compromiso y su unión.
Este taller no es un proyecto cualquiera. Fue creado para capacitar y brindar una salida laboral a mujeres que sufrieron violencia, dándoles la posibilidad de sanar el dolor y reconstruir sus vidas con un oficio propio.
Un proyecto que nace de la solidaridad
El proyecto fue gestionado por las Fiscalías de Estafas, Usurpaciones y Cibercriminalidad de Concepción, junto con la oficina de Conciliación de Monteros. La iniciativa surgió del contacto entre el Equipo de Coordinación de Políticas Reparatorias del Ministerio Fiscal y la organización de Amberes.
Según comentó una de las referentes, Sandra Almirón, “las chicas de aquí se pusieron en contacto con la institución y vimos sus necesidades. Muchas sufrían violencia de género y, en ese contexto, elaboramos un proyecto para formar el taller textil”.
Como primera actividad, las mujeres ya se pusieron manos a la obra. Confeccionaron corbatines y pañuelos para una academia de folclore local, demostrando la capacidad productiva del grupo y su entusiasmo por el nuevo camino que se les abre.