Su papá se debate entre la vida y la muerte, pero le pidieron que consiga la cama por su cuenta
Su papá se debate entre la vida y la muerte. Le dieron unos papeles y le dijeron que ella tenía que ir a buscar la cama. Cuando llegó al Alta Complejidad, la respuesta la dejó sin aire: «Las 11 camas están ocupadas».
Roberto Benítez tiene 64 años, sufrió tres paros cardíacos, un ACV y una neumonía avanzada. Está internado en el Hospital Central de Formosa, pero los médicos dicen que necesita una cama de cuidados coronarios en el Hospital de Alta Complejidad. Su hija denunció que la derivación depende de ella.
La familia de Benítez vive horas de desesperación. El hombre, que tiene antecedentes cardíacos y cobra una pensión por invalidez sin obra social, se descompensó en la madrugada del miércoles. Su hija, Angélica, contó en el programa radial Algo Está Pasando (FM VLU 88.5, Grupo de Medios TVO) que su padre comenzó con una fuerte dificultad para respirar y debió ser trasladado de urgencia al Hospital Central.
Allí los médicos le informaron que el cuadro era gravísimo: había sufrido tres paros cardíacos, un accidente cerebrovascular (ACV) y una neumonía muy avanzada. «Me entregaron a mi papá entubado», relató Angélica, que viajó desde Buenos Aires para ocuparse de la situación.
Según explicó, en el Hospital Central les dijeron que no podían tratar su afección cardíaca porque no contaban con la capacidad necesaria. Necesitaba ser derivado a una unidad de cuidados coronarios del Hospital de Alta Complejidad, con equipamiento de alta tecnología.
«Nos dijeron que teníamos que ir nosotros a conseguir la cama»
Lo que más indignó a la familia fue el procedimiento. Según el relato de Angélica, las autoridades del Hospital Central les entregaron unos papeles y les indicaron que debían gestionar por su cuenta la plaza en el otro nosocomio. «Nos dieron unos papeles y nos dijeron que teníamos que ir nosotros a conseguir la cama», afirmó.
Así fue como la mujer se presentó en la administración del Hospital de Alta Complejidad. Allí un médico le respondió: «Tengo seis en lista de espera, únicamente tengo 11 camas y las 11 están ocupadas».
La situación derivó en un momento de máxima tensión. «Yo me desmayé, lo único que quería era un lugar para mi papá. No me dieron ninguna solución, dijeron que lo iban a poner en la lista de espera», contó Angélica con angustia.
Y agregó: «Es una provincia muy grande como para tener 11 camas nada más, es muy difícil conseguir un lugar hoy en día».
También buscaron en el Hospital Evita, sin éxito
Ante la saturación del Alta Complejidad, los familiares intentaron conseguir una vacante en el Hospital Evita. La respuesta fue la misma: no había plazas disponibles.
Los médicos que atienden a Benítez advirtieron que permanecer en un área que no está preparada para su cuadro aumenta el riesgo de que sufra otro evento cardíaco fatal. «A nosotros nos dijeron que acá ya no lo pueden tener porque le puede agarrar otro infarto. Mi papá necesita una atención urgente», sostuvo la hija.
El caso dejó al descubierto las fallas en el sistema de derivaciones y la falta de camas de terapia intensiva en la capital provincial. Los centros de referencia, además, absorben la demanda de pacientes del interior. Al cierre de la entrevista, el equipo periodístico remarcó la necesidad de que las autoridades del hospital informen cuál es la disponibilidad real de plazas y cómo se asignan en casos de extrema urgencia.