SpaceX lanzó su cohete más grande: lo que nadie esperaba que pase en órbita
Catorce vuelos, tres años de pruebas y un cohete que ya es el más grande jamás lanzado. Ahora SpaceX intenta lo que nunca logró: que la etapa superior entre en órbita y suelte 26 satélites. ¿Podrá esta vez?
El megacohete Starship de SpaceX despegó este lunes en su decimocuarto vuelo de prueba, una misión que busca llevar la etapa superior del cohete a la órbita terrestre por primera vez y desplegar 26 satélites Starlink de última generación. La prueba, que se extendería unas diez horas, marca un giro en el programa: hasta ahora todos los ensayos habían sido suborbitales.
El lanzamiento llega tres años después del primer vuelo de prueba del vehículo y a pocos meses de la salida a bolsa de la compañía, concretada en junio. Con ese respaldo financiero, la empresa de Elon Musk apuesta a acelerar el ritmo de pruebas y corregir sobre la marcha los problemas que aparecen en vuelo real.
Un historial de explosiones y aprendizajes
La estrategia de SpaceX es distinta a la de sus competidores: en lugar de perfeccionar cada prototipo en tierra, la firma lanza múltiples versiones y ajusta los errores con datos de vuelo. Varios de esos ensayos terminaron en espectaculares explosiones, aunque la compañía los considera parte del proceso.
La prueba más reciente, realizada en julio —un mes después de la salida a bolsa récord en Estados Unidos—, fue evaluada en términos generales como un éxito. A lo largo de los distintos intentos, el cohete negro y plateado, el objeto más grande y potente jamás lanzado al espacio, acumuló numerosas modificaciones.
Los desafíos que todavía quedan
A pesar del avance, Starship aún está lejos de estar lista para vuelos comerciales o para misiones a la Luna y Marte. Musk quiere que el vehículo sea totalmente reutilizable, pero antes hay obstáculos técnicos enormes.
Entre las próximas etapas figuran consolidar el vuelo orbital, dominar el reabastecimiento de combustible en el espacio y lograr recuperar la nave. Cada uno de esos pasos es condición para que el megacohete pueda cumplir con los objetivos de largo plazo.
El vuelo de este lunes, entonces, no es un punto de llegada sino el inicio de una nueva fase: la que pondrá a prueba si el cohete más ambicioso de la historia puede sostenerse en órbita y volver.
