Soñó con una guitarreada por sus 30, pero ese día arrancó la quimio: la historia de Julián

Julián notó algo raro en una ducha y dejó pasar cinco meses. Cuando volvió al médico, el diagnóstico le cambió la vida. Lo que hizo después con cada sesión de quimio lo convirtió en el "chico del video".

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Soñó con una guitarreada por sus 30, pero ese día arrancó la quimio: la historia de Julián
Soñó con una guitarreada por sus 30, pero ese día arrancó la quimio: la historia de Julián

Julián Tejerina pasó por los estudios de Canal 4 y contó, sin filtro, lo que significó recibir un diagnóstico de cáncer de testículo. Terminó las quimioterapias, pero sigue en tratamiento y en control médico. "Seguimos en lucha, pero estamos bien. Estamos tratando de pasar esta enfermedad que no es para nada fácil", dijo.

Su relato arranca con un gesto simple y cotidiano: una ducha. Ahí, palpándose, notó algo que no le cerraba. Se asustó, fue al urólogo, el especialista le pidió estudios. Y él, por distintos motivos, dejó pasar unos cinco meses antes de volver.

El regreso llegó recién en noviembre, empujado por dolores fuertes en la espalda. Los análisis confirmaron el diagnóstico: cáncer de testículo.

El llanto, la fe y la decisión del segundo día

La noticia lo golpeó fuerte. Julián admitió que lloró cuando se enteró, y lejos de esconderlo lo reivindica: "Está bueno llorar, descargás todo".

En su fe y en su familia encontró el envión para empezar. Y hubo una frase que se dijo a sí mismo y que le marcó el rumbo: "Desde el segundo día dije: si no me pongo firme con esto, no lo voy a pasar".

El tratamiento tuvo de todo. Se le cayó el pelo, también las cejas. Los cambios físicos y el desgaste emocional se sumaron a una internación de entre dos y tres semanas por una baja importante de sus defensas.

Pero lo más duro, cuenta, fue la distancia: estar lejos de su esposa y de su hijo pequeño. Ellos, sus hermanos y el resto de la familia fueron el sostén principal durante todo el proceso.

El cumpleaños número 30 que no fue como soñó

Hay una coincidencia que Julián no va a olvidar. Había imaginado festejar sus 30 con una gran guitarreada. En cambio, el día de su cumpleaños tuvo que empezar la quimioterapia.

Aun así, encontró motivos para no bajar los brazos. "Veía a mi hijo, a mi señora, a mi familia, a mis hermanos y decía: tengo que seguir, porque la verdad que es duro, pero para Dios nada es imposible", relató.

"Ahí viene el chico del video"

Una de las decisiones más fuertes que tomó fue empezar a grabar su tratamiento y subirlo a las redes. Mostró las sesiones de quimio, los días malos y también los pequeños avances, con la idea de mostrar qué implica atravesar una enfermedad oncológica.

La iniciativa nació con el acompañamiento de su esposa, Day, y de su hijo. Con el tiempo, esos videos empezaron a tener un alcance que superó su propia historia.

En el hospital de día, donde se atendía, comenzó a ser reconocido por lo que publicaba. Su llegada se transformó en una excusa para charlar, compartir vivencias y levantarle el ánimo a otros pacientes.

"Entraba y la enfermera me decía: 'Ahí viene el chico del video'. Entonces ya como que levantaba el ánimo y hablábamos con las personas", recordó con emoción.

De ese camino quedaron amistades con otros pacientes oncológicos, con quienes sigue en contacto. Su intención siempre fue la misma: transmitir que, incluso en los días más oscuros, sentirse acompañado y encontrar fuerzas para seguir es posible.

La última quimio y la sorpresa en el parque

Después de meses de tratamiento llegó el día más esperado: la última sesión de quimioterapia. Julián la recuerda con emoción, sobre todo por lo que su familia y sus seres queridos habían preparado sin que él supiera nada.

Al llegar a un parque se encontró de golpe con un grupo de gente que lo esperaba para celebrar el cierre de esa etapa.

"De repente sale toda la gente. Qué hermoso saber que hay gente que te quiere, que te acompaña", expresó.

Para él, ese encuentro fue mucho más que una fiesta: fue el cariño, la contención y la fuerza que recibió durante todo el proceso.

Terminar las quimios fue un paso importante, pero Julián aclaró que sigue transitando la recuperación y los controles médicos, acompañado por su familia y sostenido por su fe.

El mensaje para los hombres: "Algunos tienen vergüenza"

Además de contar su experiencia, Julián aprovechó su testimonio para dejar un mensaje de prevención pensado especialmente para los hombres. Su propia historia lo llevó a reflexionar sobre la importancia de prestar atención a los cambios del cuerpo y no postergar la consulta por miedo o vergüenza.

"Algunos hombres a veces tienen vergüenza. Siempre palparse los testículos para ver si hay algún golpe, un granito, lo que sea, e ir al urólogo, porque fue lo que me pasó. Yo lo dejé estar y ahí vino todo este proceso", advirtió.

Hoy, después de enfrentar dos tumores y completar las quimioterapias, Julián sigue compartiendo su historia con la misma intención que lo movió desde el principio: dar esperanza, acompañar a quienes atraviesan el cáncer y recordar que pedir ayuda y consultar a tiempo puede marcar la diferencia.

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