Soldó en Canadá y Rusia, ahora forma mujeres en San Juan y revela qué las frena
Soldó en Canadá y Rusia, pero acá le pusieron trabas por ser mujer. Andrea Pereyra ahora forma a otras en San Juan y apunta a un sector que se viene con fuerza.
Andrea Pereyra tiene 51 años, más de una década soldando y un currículum que incluye trabajos en Canadá y Rusia. Hoy cursa el programa Aprender a Trabajar y Producir en San Juan, donde no solo busca perfeccionarse: su plan es formar a otras mujeres que quieran meterse en el sector metalúrgico.
Según contó, la cantidad de mujeres que se dedican a la soldadura en la provincia sigue siendo baja. Y aunque reconoce que el oficio puede intimidar al principio, sostiene que no hay motivo para que genere temor entre quienes recién arrancan.
Qué hace falta para animarse
Para Pereyra, hay tres condiciones que hacen la diferencia: capacitarse, respetar las normas de seguridad y confiar en las propias capacidades. Con esas bases, dice, cualquiera puede desarrollarse profesionalmente en el rubro.
Su recorrido internacional le sirvió para pulir aspectos técnicos y para trabajar junto a operarios de distintas nacionalidades, en entornos industriales muy variados. Ese bagaje es el que ahora quiere volcar en la provincia a través de las instancias de formación local.
La resistencia que todavía existe
La soldadora también habló de las dificultades que enfrentó como mujer en el sector metalúrgico. Reconoció que su incorporación no siempre fue sencilla y afirmó que en algunos ámbitos de la industria persiste una resistencia a la presencia femenina.
Pese a eso, remarcó que las mujeres pueden aportar en aspectos clave como la precisión técnica, la interpretación de planos y la calidad final de los trabajos de soldadura. Para ella, perder el miedo inicial es uno de los principales obstáculos a superar para quienes recién comienzan.
La oportunidad que se viene con la minería
Pereyra planteó que el sector metalúrgico sanjuanino tendrá una demanda creciente de mano de obra especializada a partir del desarrollo de proyectos mineros en la provincia. A su entender, eso abre una oportunidad concreta para que más mujeres se incorporen a la soldadura.
En ese marco, su participación en el programa Aprender a Trabajar y Producir apunta no solo a su propia especialización, sino también a formar a futuras trabajadoras del rubro.