Sobrevivió a cinco ACV y contó qué la sostuvo en cada uno
Sociedad · San Juan

Sobrevivió a cinco ACV y contó qué la sostuvo en cada uno

Sobrevivió a cinco ACV y fue una de las voces que más conmovió en la caminata sanjuanina. Lo que contó sobre el estrés y la consulta a tiempo dejó a más de uno pensando.

Alrededor de 280 personas se sumaron a la segunda edición de la caminata de concientización sobre el Accidente Cerebrovascular en San Juan, una jornada que mezcló actividad física, stands informativos y testimonios de quienes atravesaron la enfermedad. La consigna fue clara: "La prevención también se camina: por un San Juan libre de ACV".

Entre pacientes, familiares, profesionales de la salud y vecinos, la mañana combinó recorridas por puestos de kinesiología, espacios de pintura y charlas orientadas a promover hábitos saludables y a difundir los cuidados básicos para bajar riesgos.

Las cifras que preocupan a los especialistas

La médica neuróloga Mariana Rivero celebró la convocatoria y el contacto directo con la comunidad. "Estamos muy contentos porque desde que nos pusimos el objetivo de transmitir que esta patología se puede prevenir, logramos esta instancia para llegar a la gente, transmitir conocimiento e interactuar con la población", dijo a Diario de Cuyo.

La especialista repasó los números que describen la magnitud del problema sanitario. El ACV es la primera causa de discapacidad y la cuarta causa de muerte en el país. Además, según alertó, "en la Argentina ocurre un ACV cada cuatro minutos, lo que muestra cómo ha aumentado su prevalencia".

En cuanto a la incidencia por sexo, Rivero señaló que si bien históricamente se registraba una proporción de 2 a 1 a favor de los hombres, en el último tiempo la relación "se ha llegado a equiparar". Aun con ese panorama, la neuróloga insistió en el mensaje central: la prevención y el abordaje a tiempo.

Ponerse en el lugar del paciente

Uno de los puntos más concurridos fue el stand de kinesiología y rehabilitación, donde los profesionales armaron una experiencia inmersiva para que familiares y vecinos sintieran, aunque sea por minutos, las limitaciones que enfrenta alguien tras un evento cerebrovascular.

"Buscamos que la gente se ponga en el lugar de quien tuvo un ACV. El familiar necesita entender por qué el paciente requiere contención y rehabilitación inmediata ante limitaciones que van desde debilidad muscular y espasticidad, hasta alteraciones en la vista o pérdida de sensibilidad", explicó a este medio el licenciado en Kinesiología Nicolás Gálvez.

Para lograrlo, los asistentes participaron de dinámicas concretas. "A una señora le colocamos unos lentes especiales que simulan la ceguera en la mitad del campo visual —un síntoma frecuente— y le pedimos que escribiera su nombre con la mano no hábil. Cuando se afecta el lado dominante del cuerpo, la persona se ve obligada a aprender a comer o escribir de cero con la otra mano. Pudimos ver cómo le costó y la frustración que eso genera", detalló.

Gálvez remarcó que el tratamiento se adapta a cada caso, según la localización y la magnitud de la lesión, y que el trabajo va desde la estimulación sensitiva y el control de tronco hasta alcanzar la bipedestación y la marcha independiente.

Cinco ACV y una voluntad que no se rinde

La caminata también fue el escenario donde se conocieron historias de superación. Una de las más impactantes fue la de Marta Alcayaga, quien contó que atravesó y logró salir adelante de cinco accidentes cerebrovasculares, el primero cuando tenía apenas 35 años. Era su primera participación en el evento y la emoción por la contención recibida se le notaba en la cara.

"El ACV no tiene horario ni aviso. Podés estar almorzando o agacharte estando muy bien y te pasa. Lo determinante es la voluntad de salir adelante y no caer", relató.

Marta agradeció especialmente al equipo de salud y al entorno cercano: "Les agradezco a los neurólogos, cardiólogos, enfermeros y kinesiólogos que me sacaron adelante, pero sobre todo a la familia, que es la contención que no te abandona".

También subrayó la necesidad de visibilizar la realidad de quienes conviven con secuelas: "Esto le da una señal de fortaleza a la sociedad. A veces nos ven de otra forma por la discapacidad, pero somos seres humanos que la luchamos día a día y estamos acá para ayudar a que a otros no les pase".

Antes de despedirse, dejó dos recomendaciones. Sobre el estrés, advirtió: "Hay que cuidar la salud mental. No hay que dejar que el estrés, la depresión o la ansiedad te ganen, porque todo eso influye y termina mal". Y sobre la consulta temprana: "Si sentís que te encontrás mal o tenés la presión variable, no dejes pasar el tiempo; andá al cardiólogo. Después de que ocurre, la lucha es incansable".

Reinventarse después del golpe

Otro de los relatos que marcó el cierre fue el de Ariel Sarmiento, de 53 años, quien recordó el episodio que le cambió la vida en 2023, cuando sufrió un ACV durante un turno de trabajo de madrugada. Después de una internación compleja, el apoyo incondicional de su esposa, Jaqueline Araya, y de sus dos hijos fue clave para recuperarse.

Aunque tuvo que dejar su empleo en el rubro de la seguridad por las secuelas, Ariel eligió reinventarse: estudió programación de sistemas, sigue capacitándose y trabaja a diario en su rehabilitación física y profesional.

Una reconversión parecida vivió Alejandra Gómez, exprogramadora informática que sufrió dos ACV asociados al alto nivel de estrés con el que vivía. Los episodios afectaron directamente su habla y su lenguaje, y su rutina dio un giro total. Hoy se concentra en su recuperación y asistió a la caminata junto a sus dos hijas adolescentes, quienes destacaron que "la contención familiar y el amor de la casa son la medicina principal para salir adelante cuando todo cambia de un día para otro".

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