Sobrevivió 438 días a la deriva en el Pacífico: la increíble odisea del pescador que desafió a la muerte
¿Cómo es posible sobrevivir más de un año solo en el océano? La increíble historia de José Salvador Alvarenga, que desafió la muerte y recorrió miles de kilómetros.
La historia de José Salvador Alvarenga parece sacada de una película. Este pescador salvadoreño, que trabajaba en México, partió desde Chiapas el 17 de noviembre de 2012 junto a su compañero Ezequiel Córdoba para una jornada de pesca que se convertiría en una pesadilla de más de un año.
Una fuerte tormenta dañó su pequeña embarcación y los dejó a la deriva en el océano Pacífico. Lo que comenzó como una salida breve terminó en una de las historias de supervivencia más impactantes de la historia reciente.
¿Cómo logró sobrevivir 438 días en alta mar?
Cuando se agotaron los suministros que llevaban para la expedición, Alvarenga tuvo que ingeniárselas para no morir de hambre. Empezó a cazar peces, tortugas y aves marinas con sus propias manos y, en la mayoría de los casos, debía comerlos crudos.
Pero la tragedia golpeó de cerca: durante los primeros meses, su compañero Córdoba comenzó a enfermarse gravemente. Dejó de alimentarse y finalmente murió, dejando a Alvarenga completamente solo en medio de la inmensidad del océano.
Además del hambre y la sed, el pescador tuvo que soportar tormentas, la exposición constante al sol y un aislamiento absoluto. Para mantener la cordura y una noción del tiempo, contaba los ciclos de la Luna mientras esperaba que alguna embarcación lo divisara o que las corrientes lo llevaran a tierra.
El final de una travesía de más de 10.000 kilómetros
Después de más de un año navegando sin rumbo, la suerte finalmente cambió. El 30 de enero de 2014, Alvarenga abandonó su embarcación y alcanzó una isla del atolón Ebon, en las Islas Marshall. Allí fue encontrado por habitantes de la zona que lo asistieron de inmediato.
Habían pasado exactamente 438 días desde su partida de México, y el pescador había recorrido cerca de 10.800 kilómetros a la deriva, cruzando gran parte del Pacífico. Finalmente, el 10 de febrero de ese año, regresó a su tierra natal, El Salvador.
Su historia, que parece imposible, es un testimonio de la resistencia humana frente a las adversidades más extremas.

