Sobrevivientes de los terremotos en Caracas: el relato de quienes escaparon de la muerte
¿Cómo lograron escapar de los terremotos que devastaron Caracas y La Guaira? Los sobrevivientes cuentan sus historias de milagro y solidaridad.
Mientras los equipos de rescate siguen buscando a miles de desaparecidos, los sobrevivientes de los dos terremotos que sacudieron Caracas y La Guaira permanecen en parques, conmocionados pero dispuestos a ayudar. “Dios nos dio otra oportunidad”, repiten una y otra vez.
Un hombre de Concordia, Caracas, contó a Buena Semana (TN) que su edificio quedó “totalmente agrietado” y que las paredes se cayeron del piso 1 al 3. Él vive en el quinto: “La mayoría no quiso salir. Nosotros sí salimos por prioridad, porque mi sobrina y su familia fueron los primeros en bajar”. Ahora, junto a cientos de personas, se instaló en el Parque Francisco de Miranda, donde carpas y sillas son su nuevo hogar.
“El edificio se iba de un lado para otro”
El hombre describió los segundos de terror cuando comenzaron los movimientos: “Sentía que el edificio se balanceaba. Pero llega un momento en que no tienes que agarrar nada. Solo fuerza para bajar e irte. Es cuestión de segundos: si fallas un milímetro, ahí te quedas”. En medio de la angustia, una pequeña alegría: encontró vivo a su perrito, que había quedado atrapado en el ascensor. “Estaba ahí tranquilo”, celebró.
Su sobrina agregó: “Mi mamá fue la primera en bajar del edificio y la primera en abrir el portón. Nadie había bajado. Estamos bien, le doy gracias a Dios por darnos otra oportunidad, porque lo que vivimos fue fatal”.
La Guaira: “de 20 edificios, 19 inhabitables”
Otro sobreviviente, de La Guaira, relató cómo logró salir con vida: “Dios nos sacó en sus manos. A pesar de las circunstancias, estamos bien”. Pero la realidad es devastadora: “Los edificios quedaron devastados. No podemos estar tranquilos, es imposible volver. De 20 edificios, 19 están inhabitables”. Además de perder su casa, perdió su trabajo. “Hay miedo, dolor, sufrimiento y pesar”, lamentó.
Mientras tanto, voluntarios que no resultaron afectados se acercan a los parques para brindar asistencia. “Como venezolanos, todos somos familia y tenemos que ayudarnos”, dijo una mujer. Otra joven que la acompañaba agregó: “Ver lo que pasaba desde casa y no hacer nada… No teníamos más que nuestras manos y aquí estamos”.
