Sin entrada, se metió al campo y compartió casi una hora con los jugadores de la Selección
Sin entrada hasta último momento, un hincha argentino vivió el partido desde un palco VIP y luego compartió casi una hora con los jugadores. ¿Qué pasó después del pitazo final?
Nacho, un joven argentino de 23 años, viajó a Atlanta con amigos para vivir el Mundial. Sin entrada hasta último momento, terminó viendo el partido desde un palco VIP y, tras la épica victoria ante Egipto, logró estar casi una hora con los futbolistas, sacarse fotos con casi todo el plantel y hasta charlar con varios de ellos.
“Llegué con amigos para vivir la experiencia del Mundial”, contó a TN. Las entradas aparecieron de milagro: “Un amigo las consiguió prácticamente mientras empezaba el partido. Estuvimos hasta el último momento esperando que salga todo bien”.
Un partido para el infarto y un final de película
El encuentro fue una montaña rusa. Argentina estuvo al borde de la eliminación hasta los últimos minutos, pero logró una remontada inolvidable. “En el minuto 75 estábamos afuera y después vivimos 14 o 15 minutos inexplicables. Estábamos muertos y volvimos a tocar el cielo”, describió Nacho.
Las entradas que consiguió sobre la hora resultaron ser VIP, justo detrás del banco de suplentes. “No paramos de sufrir. El tercer gol de Enzo Fernández fue una locura”, aseguró.
El encuentro soñado con los campeones
Cuando el partido terminó, Nacho decidió quedarse en el estadio. Vio cómo los jugadores se acercaban a saludar a sus familias y se animó a acercarse. “Me pude sacar fotos con Julián, Enzo, Montiel, el Dibu, Otamendi, Mac Allister, Lautaro, Tagliafico, Almada, Simeone, el Flaco López, Palacios, Senesi y Barco. Casi todos. Me faltó volver a sacarme con Messi”, enumeró.
El momento más especial fue con Julián Álvarez: “Pude hablar un rato más con él. Para mí es el mejor nueve de la historia de Argentina. Pero hablé un poco con todos, siempre respetando su momento con las familias”.
Nacho destacó la humildad del plantel: “Son increíbles. Se los veía muy felices y eso me dio confianza para lo que viene. La alegría de ellos es la nuestra”.
El encuentro se extendió casi una hora. “No me quería ir. Fue una sensación inexplicable, uno de los mejores días de mi vida”, confesó. Aprovechó para agradecerles: “Lo que más les decía era gracias por el momento que nos regalan. Cuando ellos salen a jugar, todo pasa a ser secundario”.
Apasionado del fútbol desde chico, Nacho siempre soñó con estar cerca de los jugadores. “Jugué mucho de chico y hubiera dado todo por ser uno de ellos”, dijo. Ahora, con la clasificación a cuartos asegurada, seguirá recorriendo el Mundial con sus amigos. “Este Mundial está difícil, pero nosotros siempre los acompañamos. Creo que estamos más fuertes que nunca para buscar la cuarta”, cerró.