Silbidos y reprobación: el clima enrarecido que envuelve a Central antes del clásico
El Canalla no levanta cabeza y los silbidos apuntan a varios nombres propios. El clásico se acerca y el equipo llega herido.
La derrota ante Gimnasia dejó a Central con el ánimo por el piso y una ola de reprobación hacia varios futbolistas, justo en la semana previa al clásico. Los silbidos se hicieron oír en el Gigante de Arroyito, y el equipo de Almirón llega tocado a la cita más esperada.
La previa del partido más importante del año no podía arrancar peor. Después de caer como local, el Canalla encara los próximos días con tensiones por todos lados y la obligación de mostrar una mejora futbolística que hoy parece lejana. Pero la derrota no fue el único motivo de preocupación: el público expresó su descontento de manera directa contra varios jugadores.
Central tenía la chance de llegar al clásico con otra energía, pero el plan se desmoronó. Ahora, la pregunta es cómo hará para recuperarse anímicamente y corregir los errores que se vieron ante el Lobo.
Un rival golpeado que terminó lastimando
Gimnasia llegaba con dos derrotas consecutivas, un rival que parecía accesible. Sin embargo, Central hizo todo para mantenerlo con vida y hasta le regaló ventajas. Si repite esa actuación en el clásico, el golpe podría ser mucho más duro.
El clásico suele ser una historia aparte, con motivaciones que renacen, pero este Central dio un paso en la dirección equivocada. La imagen del final fue contundente: cuando los jugadores fueron a saludar, las tribunas respondieron con silbidos.
Silbidos para Copetti, Badaloni y Pizarro
Los reproches no fueron solo al final. Cuando Enzo Copetti ingresó en el complemento, una catarata de silbidos lo recibió, igual que cuando se anunció la formación. Tomás Badaloni también fue blanco de las quejas, y el chileno Vicente Pizarro sufrió el escarnio público al ser reemplazado por Jorge Almirón, otro resistido por la gente.
Pero hubo más: tras el segundo gol de Gimnasia, muchos silbaron cuando Jeremías Ledesma recibió un pase. El público consideró que en algunos goles, sobre todo en el segundo, el arquero pudo haber respondido mejor.
Estos episodios, tomados por separado, podrían parecer aislados, pero juntos arman un combo contraproducente. Sobre todo porque la derrota cortó una racha de 12 partidos sin caer en el Gigante de Arroyito.
Central necesitaba ganar para mantenerse en la pelea de la tabla anual, no ceder terreno en su grupo y ganar confianza. Pero, por encima de todo, necesitaba dar un buen paso pensando en lo que viene: el clásico, que se jugará en ocho días. Y a esa cita, el equipo de Almirón llega, cuanto menos, averiado.