Siete meses encerrada en una casa del barrio Apap: cómo hizo para escapar cuando su captora no estaba
Cortaduras con alambres de púa, martillazos en la cabeza y heridas con destornillador: el estado en que encontraron a la joven que estuvo siete meses encerrada en una casa del barrio Apap. La denuncia de la familia había alertado antes, pero nadie actuó.
Una joven permaneció cautiva durante siete meses en una vivienda del barrio Apap de Río Gallegos, en un caso de violencia de género que salió a la luz cuando la víctima logró escapar del encierro. El cronista Matías Fenelli reconstruyó la secuencia de hechos en un informe que detalla cómo la relación con su pareja, de apellido Romero, derivó en un cautiverio prolongado.
Según el relato periodístico, al comienzo la relación parecía normal, pero con el tiempo las actitudes de Romero cambiaron de manera drástica. La mujer quedó completamente aislada: la captora tomó el control de sus redes sociales, bloqueó a sus familiares y pasó a manejar sus cuentas bancarias.
Además, de acuerdo con el informe, Romero se hacía pasar por la víctima en conversaciones de WhatsApp para dar tranquilidad al entorno de la joven y evitar que sospecharan de su ausencia.
La denuncia que no avanzó
El cronista destacó que antes de la fuga hubo instancias complejas. La familia de la joven notó conductas sospechosas y presentó la denuncia correspondiente, pero la justicia no actuó. El argumento que se esgrimió fue que la acusada tenía problemas psicológicos.
Pese a la alerta de los familiares, el cautiverio continuó hasta que la víctima encontró la oportunidad de salir.
La fuga y el pedido de auxilio
La situación se desencadenó el jueves por la noche. Aprovechando que Romero no estaba en la casa, la joven logró escapar del encierro y comenzó a golpear las puertas de las viviendas vecinas para pedir ayuda.
Los vecinos la auxiliaron y la trasladaron hasta la Dirección de Investigaciones. Al ser constatada, la víctima presentaba cortaduras con alambres de púa, martillazos en la cabeza y heridas con destornillador en las manos, según precisó Fenelli en su cobertura.
El rastreo y la detención
Personal de la Policía de Santa Cruz rastreó el teléfono de la acusada a través de la plataforma de transporte de pasajeros donde Romero trabajaba. De esa manera lograron ubicarla y detenerla en la calle Cerro Dos Hermanas del barrio Juan Pablo II.
Tras la aprehensión, Romero permanece detenida a la espera de las resoluciones judiciales que definan su situación penal. Mientras tanto, la víctima ya se encuentra junto a su familia y recibe contención.