Siete de cada diez cachorros mueren en la calle: la solución que Comodoro necesita para frenar la crisis animal
¿Sabías que la mayoría de los cachorros que nacen en la calle no sobreviven? Conocé el plan de castración masiva que podría salvar miles de vidas y costar solo 2 dólares por animal.
En Comodoro Rivadavia y gran parte del país, la imagen de perros y gatos vagando por las calles es moneda corriente. Pero detrás de esa postal hay una cifra escalofriante: siete de cada diez cachorros que nacen en la vía pública mueren a los pocos meses. La sobrepoblación animal ya es una crisis de salud pública y un grupo de expertos tiene un plan para atacarla de raíz.
Argentina cuenta con aproximadamente 20 millones de perros y gatos, entre animales con hogar y abandonados. La falta de controles municipales y leyes desactualizadas agravan el problema. Según TN, la solución no está en encierros ni perreras, sino en aplicar el Programa de Equilibrio Poblacional (PEP), un método de castración masiva que promete resultados a bajo costo.
El método que promete cambiar la realidad
Javier Malavassi, médico veterinario y presidente de la Red de Políticas Públicas, explicó a TN que la domesticación generó una capacidad reproductiva artificial que requiere intervención estatal urgente. Su propuesta: un quirófano móvil que realiza hasta 60 castraciones diarias, con apenas cinco minutos por operación.
Los números son claros: en ciudades de más de 10.000 habitantes hay un animal cada dos personas. Para controlar la población, se necesita castrar al 20% de los animales por año. Por ejemplo, una localidad de 100.000 personas con 50.000 animales debe hacer 10.000 castraciones anuales. El costo por procedimiento oscila entre 2 y 3 dólares, lo que la convierte en la medida sanitaria más barata y eficiente para los municipios.
Los seis pilares del plan
La Red de Políticas Públicas sostiene que el programa debe cumplir con seis requisitos: ser masivo (alcanzar el 20% anual), gratuito (problema de salud pública), sistemático (sin pausas mayores a dos meses), extendido (llegar a todos los barrios y zonas rurales), temprano (castrar antes del primer celo, entre los 6 y 8 meses) y no excluyente (incluir hembras, machos, preñadas y en celo).
Un riesgo para la salud humana
La proliferación de animales callejeros no solo genera sufrimiento, sino que también amenaza la seguridad ciudadana. Provoca accidentes de tránsito, mordeduras, parasitosis infantil y el riesgo de reaparición de enfermedades como la rabia. La crisis económica agravó el cuadro: encareció la atención veterinaria y el alimento, lo que disparó el abandono y redujo las adopciones. En el Conurbano bonaerense, más de seis millones de perros duermen a la intemperie, según ACUMAR y el Colegio de Veterinarios.
Refugios al límite y una ley obsoleta
Ante la falta de acción estatal, los refugios como Adopciones Quilmes trabajan al límite. Albergan casi un centenar de animales y dependen de la solidaridad para costear alimentos y atención. En el plano legal, la Ley 14.346, vigente desde 1954, establece penas máximas de un año por maltrato animal, lo que las hace excarcelables. Proyectos como el del diputado Damián Arabia buscan endurecer las condenas, pero el Congreso aún no los trata.
Sin embargo, hay ejemplos que funcionan. Almirante Brown lleva tres décadas sin sacrificar animales y realiza entre 2.500 y 3.500 castraciones mensuales con operativos fijos y móviles. El desafío es replicar ese modelo en todo el país para transformar una cifra desgarradora en un equilibrio poblacional ético y duradero.