Sentimiento cumple 30 años y el Teatro Español recibe una función con entradas casi agotadas
¿Cómo hizo un grupo de jóvenes amigos que se presentó en Realicó en 1996 para convertirse en un ballet de más de 100 integrantes que hoy llena el Teatro Español? La historia detrás de la función que se viene.
El grupo de danzas Sentimiento está de fiesta. Este sábado, desde las 21.30, el Teatro Español de Santa Rosa será el escenario donde el ballet celebre tres décadas de trayectoria con la presentación de “30 años... Una historia que sigue bailando”, una propuesta ágil, colorida y a telón abierto.
La función mostrará a los bailarines desplegando su potencial artístico en nuevos cuadros coreográficos y vestuarios. La expectativa crece con las horas: las entradas están prácticamente agotadas y el grupo transita las últimas jornadas de preparación entre nervios, ansiedad y la adrenalina que precede a una cita tan significativa.
No se trata solo de un espectáculo. Es la chance de celebrar tres décadas de una historia construida con compromiso, dedicación y trabajo colectivo.
De Realicó al presente: cómo nació Sentimiento
El recorrido empezó el 18 de febrero de 1996, cuando un grupo de jóvenes amigos decidió sumarse al certamen Las Nazarenas de Plata, que se realizó en Realicó. Los premios obtenidos en aquella primera experiencia fortalecieron al conjunto y alentaron la continuidad de un camino que, desde entonces, se sostiene con esfuerzo, responsabilidad y transparencia.
Con los años, la agrupación fue creciendo hasta convertirse en un espacio de formación y encuentro para bailarines de distintas generaciones. Hoy reúne a más de 100 integrantes, entre niños, jóvenes, adultos y personas mayores, unidos por la pasión por la danza y las ganas de seguir aprendiendo.
El Catrón, un espacio clave
Los ensayos se hacen en el colegio Marcelino Catrón de Santa Rosa, una institución cuya apertura resulta fundamental para el desarrollo de las actividades. Desde Sentimiento destacan el compromiso de sus directivos y agradecen poder contar con un lugar para sostener el trabajo artístico.
En un contexto en el que no siempre es sencillo que las instituciones educativas abran sus puertas a propuestas culturales, esa colaboración representa un apoyo valioso para la continuidad del proyecto.
Un equipo que sostiene el proyecto
El crecimiento de la agrupación también exige una organización cada vez más amplia. Acompañan el proceso de formación Pamela Sandoval, Florencia Tosone, Robertina Deana, Alexis Lucero y Cacha Sereno, integrantes del equipo docente que trabaja con los distintos grupos etarios.
A ellos se suma un grupo de personas que, desde las reuniones de organización y las tareas cotidianas, asume responsabilidades y sostiene las actividades que surgen de las iniciativas de la agrupación. Ese entramado de docentes, bailarines y colaboradores es parte esencial de la identidad de Sentimiento: la danza es el eje que los reúne, pero el proyecto también busca formar personas, fortalecer vínculos y generar un sentido de pertenencia que trascienda el escenario.
En esa construcción, la agrupación reconoce especialmente a los niños que pasaron por sus filas y dejaron grandes satisfacciones, así como a sus familias, que acompañaron el proceso incluso en circunstancias económicas difíciles. Aquellas primeras generaciones y el apoyo familiar fueron forjando los cimientos sobre los que hoy se sostiene el grupo.
Cooperativa y administración transparente
Otro de los pilares de Sentimiento es su modalidad de funcionamiento. Desde hace años, la agrupación trabaja bajo un sistema cooperativo en el plano económico, con una tesorería organizada y una administración transparente de los recursos.
El acompañamiento del grupo de colaboradores resulta decisivo para mantener el equilibrio entre las necesidades de funcionamiento, las propuestas artísticas y las actividades que permiten sostener el proyecto. Esa forma de organización expresa una convicción que atraviesa la historia del conjunto: el crecimiento no depende únicamente del talento individual, sino también de la responsabilidad compartida, la confianza y el compromiso de quienes forman parte de la comunidad.