Selva le puso el nombre de Aldana a una plazoleta y estrenó una escultura para «Jashi»
Una nena de Selva que nació con un pronóstico adverso y que, tras su muerte, se convirtió en la primera donante de órganos de la ciudad. Su nombre ahora identifica una plazoleta, y en el mismo acto se descubrió una escultura para el poeta «Jashi» Velázquez.
La Municipalidad de Selva inauguró oficialmente la plazoleta del Barrio Virgen del Valle, que desde ahora lleva el nombre de Aldana Rodríguez, la primera niña donante de órganos de la ciudad. En la misma ceremonia se descubrió una escultura en homenaje al poeta y escritor Jacinto Faustino «Jashi» Velázquez.
El acto se realizó el viernes 30 de octubre a partir de las 20, frente al Hospital Zonal, y reunió a vecinos, familiares y amigos de ambos homenajeados.
Una vida breve que multiplicó esperanza
Aldana nació el 11 de febrero de 1997. El diagnóstico inicial de hipoplasia del cuerpo calloso anticipaba un panorama adverso: los médicos pronosticaban que no podría ver ni caminar.
Con terapias constantes y el acompañamiento de su familia, la nena logró una vida integrada. Asistió con alegría al Jardín de Infantes «Abejitas» y se expresaba con ternura junto a sus seres queridos.
En noviembre del año 2000, una repentina descompensación derivó en un trágico desenlace. La pequeña, que estaba próxima a cumplir cuatro años, falleció. En medio del dolor, sus padres tomaron una decisión que cambiaría otras vidas: donar sus órganos.
Con la intervención del CUDAIO en el Hospital de Niños de Santa Fe se confirmó la muerte cerebral irreversible y se concretó la ablación. Sus riñones, su corazón y sus córneas les dieron una segunda oportunidad a otros pacientes. Así, Aldana se convirtió en la primera donante de órganos de Selva.
El compositor de los cantores
El homenaje cultural de la jornada fue para Jacinto Faustino Velázquez, conocido por todos como «Jashi». Nació en Selva el 11 de septiembre de 1950 y se ganó el reconocimiento de sus pares y del público como «el compositor de los cantores», además del lema de ser «el amigo de todos».
Su obra literaria y musical dejó una huella profunda en el folklore santiagueño. Sus versos y poesías fueron musicalizados e interpretados por referentes del género, como El Duende Garnica, entre otros artistas que difundieron su talento. También reunió buena parte de su sensibilidad poética en la antología «Poemas y canciones con amigos».
Más allá de la labor artística, «Jashi» mantuvo un fuerte compromiso social y gremial junto a sus compañeros de la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (ATILRA). Su legado fue recordado en escenarios provinciales, como el Fórum en Santiago del Estero, y ahora vuelve a su tierra natal a través de una escultura que recordará su calidez humana y su arte.
Una cita con la memoria selvense
La ceremonia, impulsada por la Municipalidad de Selva, invitó a los vecinos a reflexionar sobre la solidaridad, el arte y el afecto que sostienen a la comunidad. La plazoleta frente al Hospital Zonal y la escultura de «Jashi» quedan como dos marcas visibles de esas historias en el espacio público de la ciudad.