Seis vehículos abiertos en una sola madrugada en Rincón de Emilio: la escena que encontró una vecina al salir
La inseguridad golpeó de lleno a los barrios Rincón de Emilio y Rincón del Río en una sola madrugada: abrieron seis vehículos y entraron a una casa. Los vecinos apuntan contra el destacamento inaugurado hace meses y revelan una escena que lo complica aún más. ¿Qué encontraron cuando fueron a denunciar?
Los barrios Rincón de Emilio y Rincón del Río, en Neuquén, vivieron una madrugada que sus habitantes no olvidarán pronto. En pocas horas, delincuentes abrieron seis vehículos y también se registró el ingreso a una vivienda. La seguidilla de robos encendió todas las alarmas y dejó al descubierto un reclamo que viene de larga data: la falta de presencia policial en las calles.
Los hechos ocurrieron durante la madrugada del martes y afectaron a vecinos de ambos sectores. Una de las damnificadas contó a LM Neuquén que encontró su camioneta con la luneta rota y que le habían sustraído elementos del interior, entre ellos la rueda de auxilio y pertenencias que estaban guardadas en el baúl.
Según relató, no se trató de un hecho aislado. Otros cinco vehículos fueron abiertos durante la misma noche. En algunos casos, los delincuentes revisaron completamente el interior de los rodados y se llevaron distintos objetos. Además, una vecina se presentó para denunciar que habían ingresado a su vivienda.
El destacamento que no termina de convencer
La indignación fue mayor porque en abril se había inaugurado en el barrio un destacamento policial presentado como una herramienta para reforzar la seguridad de la zona. En ese momento, según recordaron los vecinos, se anunció la presencia de nueve efectivos y un móvil destinado exclusivamente al sector.
Sin embargo, los habitantes aseguran que la presencia policial no se traduce en los rondines que esperan para prevenir este tipo de situaciones. "Si el barrio es tranquilo, hay que mantenerlo tranquilo. No dejar que se convierta en un barrio peligroso", planteó una de las vecinas, quien vive en el sector desde hace más de dos décadas y aseguró que durante muchos años prácticamente no habían tenido inconvenientes de este tipo.
Merodeadores y una red vecinal que se activa
La preocupación no comenzó con esta madrugada. Los vecinos aseguran que desde hace un tiempo observan movimientos que consideran extraños y personas que recorren el barrio con distintos argumentos, formulan preguntas sobre los alquileres o golpean puertas.
Ante estas situaciones, los habitantes desarrollaron una red propia de comunicación. A través de grupos de vecinos se avisan cuando detectan movimientos sospechosos, comparten información y se mantienen atentos a lo que ocurre en las calles.
"Somos medio alcahuetes entre nosotros", explicó, en tono coloquial, uno de los vecinos para describir el funcionamiento de esa red. Esa organización, sostuvo, permitió prevenir o detectar situaciones en otras oportunidades.
Pero lo ocurrido durante la madrugada dejó para ellos un límite claro: la organización vecinal no puede reemplazar la tarea de prevención que debe realizar la Policía.
Denuncias que no se pudieron hacer en el barrio
El problema se agravó cuando los damnificados intentaron realizar las denuncias. Los vecinos contaron que el destacamento de Rincón de Emilio no tenía tinta para imprimir la documentación necesaria, por lo que debieron trasladarse hasta la Comisaría de Alta Barda, ubicada a varios kilómetros, para formalizar la denuncia.
La situación fue considerada por los vecinos como una muestra de las dificultades que existen incluso para realizar trámites básicos relacionados con la seguridad. El destacamento había sido presentado justamente como un espacio destinado a acercar la atención policial a los habitantes del sector.
"Te dicen que está para facilitarles a los vecinos hacer denuncias, exposiciones y trámites de cercanía, pero después no tienen tinta", cuestionaron.
Otro de los reclamos apunta directamente a la frecuencia de los patrullajes. Los vecinos aseguran que no reciben respuestas claras cuando consultan cada cuánto tiempo se realizan los rondines y sostienen que la presencia de un destacamento debería implicar una vigilancia activa en las calles.
El pedido de borrar las imágenes
El reclamo tomó mayor fuerza luego de que algunos vecinos aportaran imágenes de cámaras de seguridad. De acuerdo con el testimonio, una persona del barrio habría registrado movimientos vinculados con los robos y, posteriormente, desde la Policía le habrían solicitado que eliminara las imágenes.
Los vecinos cuestionan ese pedido y consideran que las cámaras particulares pueden convertirse en una herramienta esencial para reconstruir lo ocurrido e identificar a los responsables. "Los vecinos estamos organizados, pero eso no alcanza cuando hay ausencia de presencia y trabajo policial", plantearon.
El temor es que los hechos comiencen a repetirse y que una zona históricamente tranquila termine incorporando una dinámica delictiva que sus habitantes no estaban acostumbrados a vivir.
Inseguridad en una ciudad que crece
La preocupación también se vincula con el crecimiento que tuvo Neuquén en los últimos años y con el aumento de personas que llegan a la provincia en busca de oportunidades laborales. Los vecinos sostienen que ese crecimiento debe estar acompañado por una planificación de seguridad acorde a la expansión de la ciudad y de sus barrios.
Uno de los testimonios aportados incluso sumó otro antecedente familiar. El marido de una de las personas que habló fue víctima de tres robos diferentes en el centro de Neuquén: en distintas oportunidades le abrieron la camioneta y revolvieron completamente su interior.
En un barrio que durante más de 20 años se caracterizó, según sus habitantes, por la tranquilidad y la organización comunitaria, seis vehículos robados en una sola noche funcionaron como una señal de alarma para quienes ahora temen que esa realidad empiece a cambiar.