Seis misioneros se metieron entre los mejores de América con un invento para las abejas
Seis estudiantes de la UNaM se subieron al podio latinoamericano de innovación con un proyecto que busca proteger a las abejas nativas. El equipo Desucho, formado por alumnos de tres carreras distintas, diseñó EcoNido, una propuesta que combina hábitats para polinizadores con herramientas tecnológicas de monitoreo ambiental. El tercer puesto internacional es el primero en diez años para la sede Exactas de la universidad. ¿Cómo piensan llevar la iniciativa al espacio urbano?
Un equipo de la UNaM se subió al podio del Rally Latinoamericano de Innovación con un proyecto que busca proteger a los polinizadores en las ciudades. La propuesta, llamada EcoNido, combina hábitats artificiales y tecnología para monitorear el ambiente.
Seis estudiantes de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales (FCEQyN) de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) integran el equipo Desucho, que acaba de obtener el tercer puesto en la instancia internacional del Rally Latinoamericano de Innovación 2026, en la categoría Impacto Social.
El logro no es menor: es la primera vez en diez años de participación de la sede Exactas de la UNaM que un equipo de esa casa de estudios alcanza un lugar entre los tres mejores de Latinoamérica.
Qué es EcoNido y cómo piensa proteger a las abejas
El proyecto nació como respuesta a un desafío concreto: encontrar una forma de favorecer la presencia y protección de los polinizadores en entornos urbanos. Estos animales son clave para la reproducción de numerosas plantas, ya que transportan el polen entre las flores.
Entre las especies que preocupan en la región está la abeja yateí, una variedad nativa sin aguijón cuya conservación es parte de las inquietudes ambientales por la biodiversidad.
Frente a ese panorama, los estudiantes diseñaron EcoNido, una propuesta de hábitats que podrían instalarse en espacios comunitarios y urbanos para fomentar y proteger a los polinizadores. La iniciativa también contempla herramientas tecnológicas para monitorear las condiciones ambientales, integrando conocimientos científicos y técnicos con fines de conservación.
La información difundida por la universidad describe el diseño y los objetivos del proyecto, pero no precisa si ya existen instalaciones experimentales ni cuáles serían los dispositivos utilizados para las mediciones ambientales.
Un equipo armado con tres miradas distintas
Uno de los puntos fuertes de Desucho es su composición interdisciplinaria. Los seis integrantes provienen de carreras que abordan los problemas desde ángulos diferentes, lo que permitió combinar saberes de informática, ingeniería y ciencias biológicas.
Exequiel Andrés Díaz cursa la Licenciatura en Sistemas de Información. Magali Pretto Kaczorowski, Lara Magali Buckmayer, María Luz Figueroa y Cecilia Yanina Goras estudian Ingeniería Química. La sexta integrante es Rocío Milagros Cruz, de la Licenciatura en Genética.
Esa mezcla de especialidades fue clave para desarrollar una propuesta que une el diseño de soluciones tecnológicas con las necesidades de conservación ambiental, y también para el trabajo en equipo que exige el Rally, una competencia que plantea resolver desafíos reales con creatividad y cooperación.
Del primer puesto nacional al tercer lugar latinoamericano
El camino de Desucho empezó en la instancia nacional del Rally, donde se quedaron con el primer puesto argentino en la categoría Impacto Social. Ese resultado les abrió la puerta a la evaluación internacional, en la que compitieron con los equipos ganadores de otros diez países: Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, El Salvador, México, Nicaragua, Paraguay y Venezuela.
Finalmente, la propuesta misionera se quedó con el tercer lugar internacional, un resultado que no tenía antecedentes para la sede Exactas de la universidad provincial dentro de esta competencia.
El Rally Latinoamericano de Innovación es coorganizado por la Asociación Colombiana de Facultades de Ingeniería (ACOFI), la Asociación Nacional de Facultades y Escuelas de Ingeniería de México (ANFEI) y el Consejo Federal de Decanos y Decanas de Ingeniería de la República Argentina (CONFEDI). Su objetivo es promover soluciones innovadoras, el trabajo interdisciplinario y la cooperación entre estudiantes universitarios de distintos países.
Un hito para la facultad
Desde la FCEQyN destacaron que el resultado representa un hito institucional después de una década de participación en el certamen. El tercer puesto internacional es el primer podio conseguido por un equipo de la sede Exactas de la UNaM, un reconocimiento que también valora el trabajo de estudiantes, docentes, mentores y organizadores de estas experiencias académicas.
Más allá de la posición alcanzada, EcoNido propone una forma de vincular la innovación universitaria con un problema ambiental concreto: la necesidad de proteger a los polinizadores y favorecer su presencia en los espacios donde conviven las personas y la naturaleza. El desafío que queda por delante será saber si la propuesta puede avanzar hacia su implementación y qué resultados podría ofrecer en condiciones reales.