Se tiró de un avión en pleno vuelo: lo que sus padres descubrieron en el celular que la Justicia todavía no abrió
El piloto Leandro Bertazzo se tiró de un avión en pleno vuelo en Córdoba y sus padres apuntan a un grupo virtual que lo hostigaba. La Justicia todavía no abrió su celular, la pieza que podría revelar qué pasó en los meses previos.
Leandro Bertazzo tenía 42 años y era instructor de vuelo en Córdoba. El 4 de julio de 2026 se arrojó al vacío desde el Cessna C-150 que piloteaba junto a una alumna. Cuatro meses después, sus padres rompieron el silencio y apuntaron contra un grupo virtual que, aseguran, lo llevó al límite.
La última charla entre Carlos y su hijo fue mínima, casi un trámite de afecto. El padre le deseó que disfrutara el día y Leandro contestó con un corazón por mensaje. Poco después, el hombre subió a un avión para dar una clase. En pleno vuelo le pidió a la joven que iba a su lado que siguiera pilotando, abrió la puerta y se lanzó al vacío.
“Muchas manos lo empujaron”, sostuvo Ethel, la mamá del piloto, en una entrevista con Clarín. La frase resume la hipótesis que la familia sostiene desde entonces: que detrás de la decisión de Leandro hubo algo más que una crisis personal.
La música, el cielo y un cambio de rumbo
Antes de volar, Bertazzo fue músico. Fundó una banda de rock llamada Encrucijada, donde tocaba la guitarra eléctrica con sus amigos. La aviación llegó más tarde y se convirtió en una obsesión. Para pagarse los estudios vendió sus guitarras y hasta un auto que le había regalado su abuelo.
Con los años acumuló experiencia y licencias: completó todos los niveles exigidos, incluido el más alto de inglés y la parte teórica del English Proficiency Test en Estados Unidos. Tenía proyectos en marcha y planes concretos. Su familia repite que nunca imaginó un desenlace así.
En mayo viajó a Chile para participar de un reclutamiento en LATAM Airlines, uno de sus grandes sueños. El proceso estaba previsto para seis meses, pero al mes fue desafectado y volvió a Córdoba. Se instaló en la casa de sus padres tras separarse de una pareja. Desde entonces, dicen, su ánimo cambió.
El acoso virtual y el deterioro de su salud mental
Según contaron Ethel y Carlos, durante el reclutamiento en Chile Leandro comenzó a recibir mensajes de odio y hostigamiento en redes sociales. Lo acusaban de ser una carga y de no tener futuro.
“Un día me decía que se sentía una carga, otro día que era feo. Yo le decía que era hermoso”, recordó su mamá. El piloto se encerraba con el celular y le costaba pedir ayuda, aunque estaba en tratamiento con psicólogos y psiquiatras.
En las últimas semanas su situación se agravó. Sufría ataques de pánico y sus padres decidieron acompañarlo a una clínica psiquiátrica. Allí, una profesional acordó una internación domiciliaria de 48 horas antes de que Leandro ingresara al centro el domingo.
El viernes les dijo que iría a un asado en el aeroclub. Nunca supieron que iba a volar. En la escuela Flying Parrot Córdoba, donde era instructor, dio clases ese día. El primer vuelo fue normal. En el segundo, con una alumna de 22 años, ocurrió la tragedia.
De acuerdo con el relato de la joven, Leandro le pidió que mantuviera el vuelo, se quitó los auriculares, se desabrochó el cinturón y se arrojó del avión. La alumna logró aterrizar el Cessna C-150 y dio aviso de inmediato.
La causa judicial y el celular sin abrir
La investigación quedó en manos de la Justicia Federal de Córdoba. Hasta ahora, el celular de Leandro no fue abierto, pese a que se trata de una pieza clave para reconstruir qué pasó en los meses previos a su muerte.
Sus padres insisten en que fue víctima de un grupo virtual que lo llevó al límite. “Leandro abrió la puerta del avión, pero muchas manos lo empujaron”, repitió Ethel. En las últimas dos semanas el deterioro fue tan rápido que la familia no tuvo tiempo de ayudarlo como hubiera querido.
Los amigos del piloto crearon un grupo para compartir fotos, videos y anécdotas sobre su vida, la música y la aviación. “Siempre vi a Lea como un instructor dedicado, que guiaba a sus alumnos en todo momento”, escribió uno de ellos.