Se subieron al techo del colectivo para escapar del barro: qué pasó en Las Condes
Todo apuntaba a un temporal más en la precordillera. Pero dos ductos que debían sacar el agua de la ciudad estaban tapados, y el barro terminó bajando por las avenidas de Las Condes.
Un aluvión de barro y agua arrasó las calles de Santiago de Chile. El fenómeno se concentró en la comuna de Las Condes, donde cayeron 144 milímetros de lluvia y la corriente arrastró autos, colectivos y escombros por las principales avenidas.
El agua bajó con tal violencia que sorprendió a los vecinos en plena calle. Los pasajeros de un colectivo tuvieron que trepar al techo para escapar del barro, en una de las imágenes más impactantes de la jornada. También quedaron destruidos locales comerciales e inundados establecimientos públicos.
El presidente de Chile, José Antonio Kast, declaró a Las Condes como zona de catástrofe. Los equipos de emergencia ya trabajan en la zona para retirar los sedimentos acumulados y despejar los sistemas de drenaje.
Tres factores que desataron el desastre
Las lluvias fueron el disparador. Entre el lunes y el martes, algunos sectores de la Región Metropolitana superaron los 140 milímetros, mientras que en otras zonas las mediciones rondaron los 60 milímetros. La tierra ya venía saturada y no tenía capacidad para absorber más agua, lo que aceleró el escurrimiento hacia las zonas más bajas.
“El suelo está absolutamente mojado, no da, está totalmente saturado”, explicó Catalina San Martín, alcaldesa de Las Condes.
A eso se sumó un fenómeno meteorológico poco habitual. Según le explicó Pablo Allard, decano de la Facultad de Arquitectura y Arte de la Universidad del Desarrollo, a ADN Radio, la isoterma cero se ubicó a una altura anormalmente elevada. Eso hizo que parte de las precipitaciones que normalmente caen como nieve en la montaña llegaran en forma de agua líquida, lo que aumentó de golpe el volumen que descendió por las quebradas.
El tercer factor fue decisivo: la obstrucción de dos ductos paralelos que debían canalizar el agua fuera del área urbana. El delegado presidencial de la Región Metropolitana, Germán Codina, señaló que los conductos habrían quedado bloqueados por basura y escombros. Sin poder seguir su recorrido, el agua desbordó la Quebrada Honda y avanzó hacia las calles.
Ríos crecidos y casas precarias en Talagante
Las precipitaciones también hicieron crecer los ríos Mapocho y Maipo. En Talagante, el desborde del Maipo generó inundaciones que afectaron a sectores con viviendas precarias.
El fuego del verano y las obras que no llegaron
La magnitud del aluvión también se explica por los incendios forestales que golpearon la precordillera de Santiago durante el verano. El fuego destruyó parte de la vegetación que mantenía estable el suelo. Sin esa cobertura, las lluvias encontraron grandes cantidades de tierra y sedimentos sueltos que fueron arrastrados pendiente abajo, lo que agravó la fuerza destructiva de la corriente y aumentó el volumen de barro que terminó en las calles.
El riesgo ya estaba identificado. El Ministerio de Obras Públicas y el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (SENAPRED) tenían previsto instalar mallas de contención para reducir el arrastre de materiales desde las quebradas. Esa infraestructura preventiva todavía no estaba operativa cuando ocurrió el aluvión.
La situación abrió interrogantes sobre las medidas de prevención y la capacidad de respuesta ante lluvias extremas, sobre todo en sectores urbanos pegados a las laderas de la cordillera.
La alcaldesa San Martín defendió las tareas realizadas antes del temporal. “El trabajo preventivo se hizo, esta lluvia era absolutamente inesperada, es la naturaleza”, sostuvo.
Mientras tanto, personal municipal y bomberos trabajan con maquinaria pesada para despejar avenidas, retirar los escombros y limpiar los colectores bloqueados, con el objetivo de reducir el riesgo de nuevos desbordes.
La emergencia dejó a la vista una combinación de factores naturales y problemas de infraestructura: lluvias intensas, suelos saturados, pérdida de vegetación y sistemas de evacuación que no lograron contener el avance del agua.
