Se sentía bien y su presión marcó 200/100: el aviso del cardiólogo que nadie espera

Sentía que estaba bien, no tenía síntomas y estaba medicada. Igual, la presión le marcó 200/100. El cardiólogo que atendió el caso explica por qué el cuerpo no siempre avisa y qué estudio no alcanza para quedarse tranquilo.

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Se sentía bien y su presión marcó 200/100: el aviso del cardiólogo que nadie espera
Se sentía bien y su presión marcó 200/100: el aviso del cardiólogo que nadie espera

En el Día Mundial del Corazón, el cardiólogo Pablo Clementti (MP 2249) lanzó una advertencia que incomoda: sentirse bien no es sinónimo de estar sano. "Hay personas que fenotípicamente están bien, significa que tienen buen peso, se cuidan con las comidas, tienen buena presión arterial; sin embargo, pueden tener enfermedades cardiovasculares", explicó en diálogo con Arriba Jujuy.

El especialista apuntó contra una creencia extendida: la de que el cuerpo avisa. Colesterol o glucemia elevados pueden avanzar durante años sin dar señales mientras generan daño. Y la hipertensión es el ejemplo más claro.

El caso que dejó en evidencia al enemigo silencioso

Clementti contó que es habitual recibir en el consultorio pacientes convencidos de que sus valores son normales porque no sienten nada. Hasta que se toma la presión y aparece la hipertensión. Relató un caso reciente que estremece: una paciente llegó a registrar 200/100 de presión arterial sin presentar síntomas, pese a estar medicada.

También puso el foco en la hipertensión nocturna. Infartos, insuficiencia cardíaca y ACV guardan relación con el ritmo circadiano y suelen aparecer con mayor frecuencia alrededor del despertar.

¿Un electrocardiograma alcanza para quedarse tranquilo?

Otra advertencia del doctor apunta a una práctica frecuente: hacerse un electrocardiograma, recibir la aptitud y creer que ese único estudio descarta cualquier problema cardíaco. Para el especialista, la evaluación debe contemplar edad, antecedentes familiares, peso, altura, presión arterial y factores de riesgo particulares. Recién después se define si hacen falta estudios complementarios.

La ecografía cardíaca, por ejemplo, muestra cómo se mueve el corazón y cómo están sus válvulas, pero no determina directamente el estado de las arterias coronarias. La clave no es pedir todos los estudios disponibles, sino hacer una evaluación individual que indique cuáles son necesarios en cada caso.

El miedo que juega en contra

Hay pacientes que directamente evitan hacerse estudios por temor al diagnóstico. "Yo no me quiero hacer estudios porque no quiero encontrar enfermedades", recordó Clementti haber escuchado en el consultorio. Su respuesta invierte esa lógica: detectar un factor de riesgo permite iniciar un tratamiento, modificar hábitos y hacer seguimiento antes de que aparezcan complicaciones.

Esto es clave en trastornos intermitentes. Algunas arritmias aparecen y desaparecen, por lo que podrían no manifestarse en el breve período que dura un electrocardiograma convencional. En esos casos, un Holter registra la actividad durante 24 horas, y existen dispositivos implantables para monitoreos más prolongados cuando hay indicación médica.

Smartwatch: aliado con letra chica

Los relojes inteligentes abrieron otro escenario. Registran frecuencia cardíaca, actividad, descanso y, en algunos modelos, obtienen registros similares a ciertas derivaciones de un electrocardiograma. Pero no reemplazan la consulta médica.

El doctor los considera útiles, sobre todo para detectar alteraciones del ritmo. "¿Los dispositivos digitales ayudan? No hay duda que sí", aseguró. Y contó un caso concreto: un domingo recibió el llamado de un amigo porque un compañero, en medio de un asado, presentaba dolor de pecho. Mediante un dispositivo vinculado al teléfono obtuvieron un registro cardíaco y se lo enviaron. Clementti observó alteraciones y recomendó derivación inmediata: el paciente cursaba un infarto agudo de miocardio y recibió tratamiento.

Sin embargo, fue cauto con las mediciones de presión arterial de estos dispositivos. "Para la presión arterial es como que es dudoso todavía. Sugiero que se tomen la presión arterial en forma habitual", señaló. Un reloj puede aportar información, pero sus resultados no deberían usarse por sí solos para descartar una enfermedad.

Cuando el corazón pierde el ritmo

Las arritmias fueron otro eje de la entrevista. Clementti las definió como alteraciones del ritmo normal del corazón, con distintos tipos y niveles de riesgo. Algunas son benignas; otras requieren diagnóstico, seguimiento y tratamiento por sus posibles complicaciones.

Mencionó la fibrilación auricular: en estos pacientes pueden formarse coágulos dentro del corazón que, al desprenderse, provocan un evento cerebrovascular. El tratamiento depende de cada cuadro e incluye medicamentos para controlar la frecuencia y anticoagulación cuando corresponde.

El mensaje del Día Mundial del Corazón va más allá de comer mejor o hacer ejercicio. Implica no confundir ausencia de síntomas con ausencia de enfermedad, conocer los propios factores de riesgo y controlarse según la edad, los antecedentes y la situación clínica de cada uno.

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