Se retiró 20 años, volvió a los 43 y ahora lo persigue un minuto que nadie le regala

Volvió a competir después de dos décadas y en apenas tres años ya acumula títulos nacionales. Pero su próximo objetivo tiene un número exacto que todavía no pudo quebrar.

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Se retiró 20 años, volvió a los 43 y ahora lo persigue un minuto que nadie le regala
Se retiró 20 años, volvió a los 43 y ahora lo persigue un minuto que nadie le regala

Juan Rodighero tenía todo para quedarse con la gloria en el XLVI Campeonato Nacional de Pista y Campo de Atletismo Máster, pero su historia no es la de un talento precoz: es la de un paranaense que se tomó dos décadas de pausa y volvió a la pista con más hambre que nunca. A los 43 años, el velocista se consagró campeón en los 110 y 400 metros con vallas en Buenos Aires, sumó dos medallas más y dejó una certeza: aquella decisión de retomar el atletismo hace tres años valió la pena.

El certamen se disputó del 10 al 13 de septiembre en el Parque Olímpico de la Juventud. Allí Rodighero no solo repitió los títulos que ya había conseguido en el Argentino Máster de Concepción del Uruguay, en septiembre de 2025. También se colgó el bronce en los 400 metros llanos y fue parte del equipo entrerriano que logró el segundo puesto en la posta 4x400. Cuatro medallas para volver a Paraná con la confirmación de que el regreso no fue una quimera.

De la pista de tierra a los podios nacionales

Rodighero se inició en el atletismo cuando era niño, pero después abrió un paréntesis de 20 años. Nunca abandonó del todo la preparación física: se mantuvo con pesas. Hace tres años decidió volver a calzarse los clavos. "Recomencé el atletismo hace tres años después de 20 años. Retomé de cero", contó en diálogo con Ovación. En 2025 empezó a competir con mayor intensidad y se animó a incorporar las vallas, una deuda pendiente en su carrera.

La apuesta funcionó rápido. "Las entrené de chico, pero nunca había competido. Tenía medianamente un buen pasaje de vallas y le comenté a mi entrenador que me gustaría preparar esa prueba", recordó. Su entrenador, Roger Meurzet, lo acompaña desde la pista del Club Atlético Estudiantes. Primero llegaron los trabajos específicos, después las competencias y finalmente los títulos.

Pero las medallas no son el único objetivo. También están las marcas. Rodighero redujo su registro de 1 minuto 5 segundos a 1 minuto 3 segundos en los 400 metros con vallas. Dos segundos que representan entrenamiento y constancia, pero que alimentan una meta mayor: bajar el minuto. "Estamos apuntando a un objetivo fuerte: bajar el minuto. Estamos ahí cerquita. Es cuestión de afinar algunas cosas y trabajar. Sé que va a llevar un tiempo, pero lo podemos lograr", afirmó.

La experiencia como aliada

A los 43 años, Rodighero asegura que sus registros actuales son similares a los que alcanzaba cuando tenía 18. "Lo he logrado en tres años de entrenamiento. En el tiempo que estuve alejado del atletismo me mantuve con pesas. Entreno en No Limits y Gym Evoxx. Esto me permitió retornar después de 20 años y estar en un nivel competitivo a nivel Máster", explicó. La preparación física se combina con otra herramienta: la experiencia. "Hoy uno ve la competencia con otro ojo. No la toma con presión ni con ese sufrimiento que quizás tenía cuando era joven", señaló.

También encontró en el estudio de la logosofía una herramienta para trabajar la perseverancia, la constancia y la manera de afrontar las dificultades. Las lesiones fueron otra parte del aprendizaje. "Al principio me desgarraba, me contracturaba y eso te frena. Era recuperarse y seguir, recuperarse y seguir. Hoy me lesiono mucho menos. Aprendí a administrar las cargas, a escuchar mi cuerpo y saber cuándo sí y cuándo no", detalló.

El vínculo con su entrenador también cambió con el tiempo. El trabajo contempla semanas de carga y descarga y ajustes permanentes de acuerdo con la respuesta del cuerpo. "Hay que adaptar el plan al cuerpo y tener ese ida y vuelta con el entrenador. Con el tiempo, el entrenador también te empieza a conocer y puede darte las cargas de acuerdo con cómo responde tu cuerpo", remarcó.

Próxima parada: Cochabamba y más allá

El próximo gran desafío está en Bolivia. Rodighero apunta a participar del Campeonato Sudamericano Máster de Cochabamba, a 2.570 metros sobre el nivel del mar. La intención es llegar con algunos días de anticipación para adaptarse a la altura, siempre dependiendo de las posibilidades económicas y del calendario. Antes buscará alguna competencia en noviembre o diciembre, preferentemente en la región. Rosario y Concepción del Uruguay aparecen como alternativas. Luego llegará el Argentino, previsto para abril de 2027 en La Histórica. Más adelante aparece otro objetivo: el Mundial de 2028, que finalmente tendrá a Holanda como sede.

Mientras tanto, sigue de cerca la finalización de la nueva pista del Parque Berduc, una obra que considera importante para el crecimiento del atletismo paranaense. "Será un paso importante para la ciudad, especialmente para lo que hacemos de atletismo de pista y campo", destacó. En Estudiantes comparte entrenamientos con atletas de distintas edades. Entre ellos está Máximo Vázquez, mucho más joven, pero también compañero de pista y de desafíos. "Uno se va midiendo con el que es mejor. Trata de alcanzar al que está adelante y eso permite progresar", explicó.

En los torneos también comparte experiencias con otros entrerrianos como Alcides Santilli, Daniel Tablada, Pablo Scialacomo, Ricardo Berón, Sebastián Acevedo y Julio Cáceres. El grupo busca fortalecer la disciplina y mejorar su organización en la provincia. En el último campeonato hubo además un momento especial: el homenaje a Gustavo Marsé, atleta de 63 años fallecido recientemente. "Corrimos para él", contó Rodighero.

Si hay algo que define esta segunda etapa es el disfrute. De joven llegó a entrenar durante meses para encontrarse con una pista de tierra, lluvia y competencias suspendidas. La frustración terminó alejándolo del atletismo. Hoy la historia es diferente. "Ahora lo hago realmente con gusto", sintetizó. Entre títulos, marcas, amistades y nuevos desafíos, el paranaense encontró una segunda vida deportiva. Volvió a la pista después de 20 años y en apenas tres recuperó el nivel competitivo. A los 43 años, siente que todavía hay tiempo. Hay objetivos nuevos, vallas por superar y un minuto que espera del otro lado.

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