Se recibió de chico en la Vigil y hoy sus dragones salen de un taller de La Florida
Espectáculo · Santa Fe

Se recibió de chico en la Vigil y hoy sus dragones salen de un taller de La Florida

De chico devolvía un libro gigante de paleoarte en la Biblioteca Vigil cuando vio al soldado detrás de la bibliotecaria. Lo que pasó después con esos libros marcó su historia y también su arte.

En el Día del Artista Plástico Argentino, la historia de Sergio Davidovich vuelve sobre un recorrido poco común: el de un creador que se formó solo, entre libros de dinosaurios y animales salvajes, y que hoy tiene su base de operaciones en la zona norte de Rosario, donde junto a su esposa Susana Majluf sostiene el taller de arte "Vuelo Libre".

Ilustrador de libros infantiles y portadas, Davidovich también expone en eventos de género fantástico como La Comarca y en jornadas de ciencias naturales y paleoarte. Su obra cruza la literatura fantástica, el mundo prehistórico y la enseñanza.

El refugio de la Vigil y la sombra de la dictadura

El primer chispazo llegó en la Biblioteca Vigil, donde de chico pasaba las tardes entre lecturas sobre animales salvajes, dinosaurios y arte. "Me pasaba los días y las tardes allí, cada vez que podía estaba allá. Yo vivía en zona sur, estaba cerca", recuerda.

Ese refugio cultural quedó marcado por la última dictadura cívico-militar. "La última vez que fui a la Vigil me atendió la bibliotecaria y me sorprendió que tenía un soldado atrás. Ella me hizo señas para atrás. Yo estaba devolviendo un libro grande, gigante, totalmente ilustrado de paleoarte. Me acuerdo que fui, lo devolví, y después de eso incautaron libros, los quemaron, y cerraron la biblioteca".

Escultopinturas: cuando el relieve acerca al espectador

Buena parte de su producción se apoya en las escultopinturas, piezas que mezclan pintura y escultura para generar relieves que rompen con el plano. "Lo que trato de hacer con las escultopinturas es llevar desde la profundidad hasta los planos. Porque el ojo humano capta el volumen. Hay especies que no ven el volumen. Con las luces y las sombras uno trata de lograr los volúmenes, pero con la escultopintura, al tener relieve, creo que te acerca al espectador", explica.

Entre las obras que se ven en el taller hay un yaguareté al que le falta la mitad del cuerpo, como si estuviera borrado. "Esta escultopintura está dentro del surrealismo y es de denuncia ecológica. Se llama X-tinciones; toma la palabra extinciones. Como está hecha con vidrio moldeado y es transparente, lo que quise mostrar es que se está destiñendo, esfumando: extinguiendo. Hice un yaguareté; por suerte, la especie viene en recuperación".

"Vuelo Libre", 26 años de imaginación en la zona norte

Entrar al taller de Susana y Sergio es una experiencia en sí misma: un ojo de dragón que vigila desde un castillo, un dinosaurio de pico naranja y negro junto a un paisaje que parece sacado de "El señor de los anillos", música de guitarra relajante de fondo. Pinceles por todos lados, muñecos de porcelana en una pared, una mariposa monarca en madera. Y los profes con sonrisa cálida, buscando al artista que cada persona trae adentro.

El espacio nació hace 26 años por pedido de los vecinos: pasaban por el negocio, veían los trabajos y querían aprender a hacer lo mismo. Susana y Sergio abrieron el taller para "ver qué pasa", y ahí siguen. El nombre "Vuelo Libre" habla del vuelo de la imaginación. La idea es que los alumnos no se encasillen en una sola técnica: pintura, modelado, dibujo, cerámica y vitrofusión conviven en las clases. "Creemos que lo importante es la libertad, incluso de estar saltando de un trabajo a otro".

Al taller asisten chicos desde los 7 años. Cuando sobra un pedazo de porcelana, se lo pasan a Sergio para que arme una de sus "princesas", que en realidad son decenas de cabezas de monstruos pegadas entre sí. "Había tantas que las metí todas juntas en una sola".

Para los adultos, el lugar funciona como cable a tierra. "Lo que buscamos es que se descontracturen. Por eso, cuando alguien me pregunta si está bien la mezcla que está haciendo no voy con un pincel, voy con el dedo. Algunos cuando son nuevos me miran, ¿viste? Pero el pintor se tiene que manchar, se tiene que ensuciar (como usamos acrílico y no óleo, es totalmente atóxico). Básicamente queremos que se liberen. La idea es que cada uno se exprese, cada persona es diferente".

Lo que se llevó el fuego en el Gallardo

En 2003, un incendio en el Museo Gallardo provocó grandes pérdidas materiales y culturales, tanto del edificio como de las muestras que estaban exhibidas. Davidovich tenía allí su exposición. "En el 2003 se me quemaron los cuadros en el Museo Gallardo. Se incendió el museo, estaba mi exposición ahí. Justo había retirado una docena de trabajos, y me quedaron tres cuadros grandes, en relieve. De esos tres los bomberos sacaron uno, que está por acá. Y dos que estaban más adentro colgados se quemaron. Uno era un cuadro de un papagayo, otro era de un lobo".

Animales ocultos: la criptozoología como búsqueda

Otro de sus intereses es la criptozoología, el estudio de los animales ocultos o secretos. "También me gusta la criptozoología, que es una cosa más rara, que son animales que no están bien catalogados o que se extinguieron en épocas relativamente recientes pero que son muy particulares. O que se extinguieron en épocas históricas, pero no llegaron a ser bien catalogados. La criptozoología no es común, pero yo busco eso desde que iba a la Vigil".

Esa curiosidad lo llevó años atrás a escribir un artículo en la revista El Tercer Milenio en la Cultura sobre un ave gigante de Nueva Zelanda parecida a un avestruz, extinta hace tres siglos, a la que también retrató en relación con la escala humana.

Obra de Sergio Davidovich

Taller Vuelo Libre

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